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Las oficinas de Santander y Popular se fusionan en 7 pueblos

A. Benito
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Las oficinas de Santander y Popular se fusionan en 7 pueblos - Foto: Sara Muniosguren

El impacto del ERE ha supuesto el cese de la actividad en 11 sucursales en la provincia y la desaparición de 17 puestos, de ellos 15 voluntarios y 2 forzosos. Los sindicatos hablan de «precarización» del empleo

Tal y como avanzaba Diario Palentino hace algunos meses, el impacto del cumplimiento del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) del Banco Santander ha supuesto el cese de la actividad en 11 oficinas repartidas por toda la provincia y la desaparición de 17 puestos de trabajo. Una situación que, para UGT, es sinónimo de una mayor «precarización del empleo» en el sector, así como de una merma en la calidad del servicio.
«A día de hoy, ninguno de los 11 pueblos en los que se han cerrado las oficinas se ha quedado sin entidad bancaria. En siete de ellas se ha procedido a la fusión entre el Banco Santander y el Popular, mientras que en las otras cuatro el servicio ha pasado a ser gestionado por agentes colaboradores. Sin embargo, esta concentración significa un mayor monopolio y es reflejo de un proceso que, sin duda, irá a más», indica Luis Antonio Morán, secretario regional de UGT FeSMC.
Concretamente, las sucursales afectadas por esta medida han sido las de Villarramiel, Herrera de Pisuerga, Paredes de Nava, Saldaña, Baltanás, Venta de Baños, Carrión de los Condes, Santibáñez de la Peña, Villada, Aguilar de Campoo y Guardo. De esta forma, los pequeños municipios vuelven a ser los principales afectados de medidas que, cada vez más, ahondan en el concepto de la España vaciada.
«De las 17 personas que se han visto afectadas por el ERE, 15 han dejado su trabajo de forma voluntaria. Los dos restantes han sido despidos forzosos», continúa Morán a la vez que asegura que «para el Banco Central Europeo (BCE) aún sobran entidades», por lo que es de esperar que la tendencia continúe en los próximos años.
En este sentido, los sindicatos se preguntan cómo puede ocurrir algo así en un sector como el de la banca, «que no tiene problemas económicos». Advierten, además, que esto era «impensable» hace algún tiempo, e indican que «ahora que las grandes firmas han perdido el miedo escénico, lo más previsible es que esta dinámica basada en la destrucción de empleo continúe en el futuro».
Lo cierto es que a principios de 2019, el Banco Santander contaba con 132 empleados en la provincia de Palencia y al acabar el año la cifra se redujo hasta los 111. Entre ellos se encuentran las 17 personas afectadas por el ERE, otros dos prejubilados y dos trabajadores que se trasladaron a otras localidades pero cuyos puestos no se han cubierto. «Este hecho repercute en la calidad del servicio y, por supuesto, hace que los trabajadores estén cada vez más saturados», continúa Luis Antonio Morán.
«Bien es cierto que cuando se planteó el ERE nos pusimos a trabajar para que fuera lo menos traumático posible, pero ha habido mucha gente menor de 50 años que se ha quedado en la calle y con una situación complicada», explica. Otros, por el contrario, han tenido algo más de suerte, como los empleados de entre 55 y 61 años a los que se les ha ofrecido prejubilarse con el 80% del salario pensionable  o con el 75% más el 60% del complemento voluntario.
A los mayores de 62 se les abonará el equivalente a 20 días por año trabajado, con límite de una anualidad y sin primas, mientras que las personas de entre 50 y 54 años han podido dejar la entidad con el 60% del salario pensionable de seis anualidades y un tope máximo de 380.000 euros. Las del entorno de 49 años, o los que tengan una edad superior pero no acumulen 15 años de antigüedad, las extinciones vendrán acompañadas de una indemnización de 40 días por año trabajado, hasta un máximo de 24 mensualidades.
No obstante, para UGT FeSMC, el ERE «no era necesario». Sin embargo, desde el sindicato aseguran que «el acuerdo de extinción colectiva se firmó desde la buena fe, con la voluntariedad como motivo principal y mejorando lo que la legislación laboral estipula en estos casos».
Asimismo, la organización sindical asegura haber trasladado a la empresa las quejas por las «prácticas abusivas que se han utilizado para conseguir algunas adhesiones voluntarias y el escaso interés mostrado en aquellas personas que se postularon casi desde primera hora para dichas adhesiones».
futuro. Finalmente, UGT FeSMC indica que «el banco ha dejado un paisaje desolador de personas a las que, después de más de 30 años dedicados a la empresa, no se les ha admitido la salida solicitada por iniciativa propia y de compañeros de los que el banco se ha deshecho tratándolos con descortesía, con abuso y empleando formas y técnicas incalificables». Para el sindicato, aunque sean pocos los forzosos, uno solo de ellos es un «fracaso absoluto» en la gestión del ERE por parte del banco.