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Elisa Docio Herrero

A vuela pluma

Elisa Docio Herrero


Impuestos a los antivacunas

05/09/2021

Cada día cunde más la idea de que no vacunarse es un acto incívico e insolidario. Y a pesar de que hay personas ilustradas que exhiben muy elaborados argumentos para para esconder su pertinaz negativa a recibir la vacuna lo que esconden es bien un acto de ignorancia y desconfianza en la ciencia nacida de la sapiencia humana, o bien una manifestación de absoluto egoísmo: vacunaros todos así no me tengo que inyectar yo. Recientemente en una terraza de Saldaña se nos acercó un amigo, que dejó de serlo en ese acto, y después de largo rato de pie echando sus miasmas sobre nuestras cañas, remató diciendo que ni se ha vacunado ni piensa hacerlo. Nos echamos para atrás y dejamos de las consumiciones al instante. Cierto es que no se puede obligar, pero ya muchas empresas exigen a sus empleados el certificado de inmunización: líneas aéreas, hoteles y restaurantes, galerías comerciales, transportes públicos, etc., donde el trato es directo con muchas personas en espacios cerrados. Hay quien, para más inri, alega discriminación por cuestiones ideológicas. En EEUU se habla de aplicar a estos inadaptados sociales la misma medicina que a los fumadores, pagar los enormes costos financieros. «La Kaiser Family Foundation estimó que el costo de hospitalización por tratar el covid-19 prevenible en pacientes no vacunados durante junio y julio fue de US$ 2.300 millones (CNN)» a lo que se suman los efectos económicos y sociales de los contagios causados por la mala decisión de algunos que provocan en otras personas pérdidas de empleo, cierres de colegios, etc. Un incremento de precio en las cuotas al seguro de salud, en los seguros de vida, hacerles pagar las pruebas serológicas y los gastos totales de hospitalización si lo contraen. Y ¡Ojo! estos egoístas pueden ser portadores asintomáticos con gran capacidad de contagiarnos a los demás.