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Ilia Galán

Ilia Galán


Nuestro ángel de la guarda

02/10/2022

La infancia necesita seguridad y cariño, y eso pude gozarlo y con qué paz en los años tiernos. ¡Qué hermoso era cuando con mi madre, de pequeños, rezábamos al ángel de la guarda antes de acostarnos!: «Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que si no me perdería.»
También a mi hijita le daba especial paz rezar a una presencia invisible, un espíritu, que cuidara noche y día de ella, cuando parecía que nadie había alrededor. Eso y los reyes magos con sus regalos eran ilusiones que llenaban de hermosura y poesía las infancias y todavía lo hacen hoy. Si los magos que nos regalan son una imaginación que escenificamos y gozamos, aunque tengan un origen histórico en la epifanía, en la visita de los magos del Oriente al Cristo recién nacido, como símbolo de una reconciliación divina con el género humano de todas las razas y pueblos; la teología mantiene para los creyentes al menos, aunque no solo, que existen unos seres personales a los que denomina ángeles, buenos..., y malos: los diablos. Y la verdad es que cuesta entender este mundo sin las intervenciones maléficas. Pero también hay maravillas y milagros que, creídos o no, nos hacen tener esperanza y actitud benéfica. Formaríamos parte de una batalla universal entre espíritus del bien y del mal, pero con un Dios bueno el Amor prevalecerá.
La escultura de Mariano Timón, de las Angelinas, ha sido restaurada y venerada de nuevo en su podio. Líquenes, erosión y daños en nariz o dedos. El colegio Santo Ángel volvió a inaugurar la figura en los jardines del centro, celebrando sus fiestas... La figura protege a una niña amenazada de un reptil cuando iba a recoger flores... Donaciones de varias familias permitieron su lucimiento y devolvernos esta imagen tan tierna del espíritu benéfico en sus funciones de cuidado, que tiene origen en los Evangelios. 
Hermoso es caminar sintiéndose amado no solo por quienes nos engendraron, que no siempre pueden estar con nosotros, sino también por Dios y la compañía angélica que nos guarda frente a malignos accidentes, físicos o morales. La vida se impregna de paz y alegría.