Desde mi ventana

Toyi Marcos Sosa


¿Que cómo está el país?

04/04/2021

Pues revuelto. Con unos cuantos escándalos más de los de primera página, la psicosis de Semana Santa por el impacto que pueda causar una cuarta ola del covid, más las deslealtades políticas, los saltimbanquis oportunistas, la lupa en la Libertad de Expresión, el déficit público disparado, negocios  cerrados, los que jamás volverán a abrir, el paro, el hambre, los ERTE, el revanchismo discriminatorio que da vueltas por el ruedo nacional, las malas noticias que persiguen con hechos a un turismo que es el petróleo español, más… el suma y sigue del separatismo amenazante siempre respondido por el Gobierno con más  concesiones que emplean en contra de España en su afán de ruptura de la unidad nacional,  sin que nadie se atreva a poner los puntos sobre las íes con firmeza y sensatez. Es vejatorio que gracias a la Constitución Española a la que repudian, gobiernen una autonomía española. Esta semana hemos visto la exagerada colección de coches de alta gama de Jordi Pujol junior (…) 
España admite un montón de partidos con las libertades que los acompañan, perotambién existe la distinción efectiva de los poderes del Estado que algunos grupos no respetan, y salen como setas de la nada sabiendo que es la única profesión en la que no hace falta prueba alguna de aptitud. El mal funcionamiento, la financiación del grupo de amigos, han demostrado que entran con engaños en busca de una rápida hacienda. El incremento del radicalismo  donde solo cabe lo que «yo pienso» y el nulo control a los cargos que reparten la riqueza que le queda a este país a su antojo sin que nadie arbitre, más el aforamiento que  ampara a quienes tengan causas pendientes para que no las asuma, España va bien. 
A simple vista, parecerá absurdo que por una parte se rechacen sus formas y por la otra se les remunere con esplendidez. En sus manos han tenido convertir en hechos sus palabras y no lo han hecho, y entre unos y otros, gobierno, partidos y covid, estamos en una etapa de total desconcierto y no es apariencia, la confusión existe entre algunas capas sociales que ven que el Estado mantiene a demasiados ejercitantes de la buena vida. Y, así, España va bien.



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