Benoit Ruiz de Veye


Despoblación

07/09/2020

Hace unos días leíamos en este Diario que la población de la provincia de Palencia había disminuido en casi un 10% en los últimos 20 años, pasando de 177.499 a 159.846 habitantes.  A este ritmo, en no mucho tiempo, los palentinos dejaremos de existir. Los datos de la Castilla y León son menos malos, mientras  a nivel nacional si hay crecimiento. ¿Qué influye para que aumente o no la población? La tasa de natalidad con respecto a la tasa de mortalidad y el saldo migratorio; si hay más nacimientos que fallecimientos y el saldo entre inmigrantes e emigrantes es positivo, crecerá. En nuestra provincia se junta todo: muy baja natalidad y una  mayor cantidad de palentinos que se marchan a otra provincia que los que vienen de otras o de otros países a la nuestra. En Castilla y León el saldo migratorio atenúa la pérdida y en España permite que crezca, pero, en ambos, la natalidad es bajísima. 
    ¿Qué podemos hacer? ¿Basta sólo con la inmigración? Me parece que no. Para que vengan de fuera, debe haber oportunidades de trabajo. Estas escasean en nuestra provincia;  lo palpamos cuando vemos que la mayoría de nuestros jóvenes tienen que desarrollar su actividad profesional en otras ciudades con más oportunidades. Los extranjeros han de considerar estos puestos de trabajos más interesantes que los de otros países o de otras ciudades más grandes, para animarles a dejar su país, familia y entorno. Además, no siempre esta población inmigrante echa raíces aquí; si hay oportunidades mejores fuera o la situación económica empeora, marchan.  Claramente,  necesitamos un importante aumento de la natalidad si queremos una solución más duradera y eficaz. Para ello, se necesita una mayor valoración social de la maternidad, un apoyo más decidido por parte del Estado, Junta, Diputación y Ayuntamientos,  para que las familias con libertad puedan tener el número de hijos que quieran tener, sin perjudicar su economía o desarrollo profesional. Ahora, los temas que más nos preocupan son la situación sanitaria y económica producidas por la pandemia, pero no podemos olvidar este otro problema de fondo. No vaya a ser tarde.
 



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