ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


Las colas

09/01/2021

Estos tiempos infames nos están dejando mascarillas, geles hidroalcohólicos por todos los rincones, vacunas, tristeza...pero sobre todo colas. Para cualquier cosa que se imaginen. En los meses más duros de la pandemia se veían en los supermercados y tiendas de primera necesidad -no se podía ir a ningún otro lugar-. Después, las filas se multiplicaron ante los edificios administrativos para cumplimentar trámites que se habían quedado rezagados debido al encierro domiciliario. Vimos entonces las colas del DNI, las de Hacienda, las de las matrículas del instituto... Más adelante llegaron las colas de la lotería, las de las compras navideñas, las de las rebajas...Enlazamos el 2020 con el 2021 en una fila perpetua. No éramos los españoles muy de colas. De hecho, los pejigueros vecinos europeos nos echaban en cara nuestra costumbre de saltarnos el turno recurriendo a excusas peregrinas o directamente poniendo toda la cara del orbe. Pero aquí también hemos cambiado, nos hemos vuelto mucho más respetuosos con el orden de llegada.

Las colas se han puesto más difíciles este enero. No por las cuestas que acompañan al primer mes del año, sino por el frío intenso con el que hemos estrenado el calendario. Esperar la vez a menos varios grados bajo cero se está haciendo muy duro. Puestos a ver la cara entre tantas cruces, al menos las prendas de abrigo ocultarán un poco más esas miradas de desconfianza que se han hecho tan habituales en nuestro día a día. Muchas de ellas las vemos en esas colas; por no llevar la mascarilla bien ajustada por encima de la nariz, por haber reducido en 5 centímetros el distanciamiento social o porque después de tantos meses frunciendo el ceño los rostros se han adaptado a las circunstancias que nos ha tocado vivir.

En algún momento tendremos que recuperar parte de la alegría y puede que entonces dejemos de hacer colas y de mirarnos con recelo, aunque esto último se está poniendo cada día más complicado.



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