La Quinta

Carmen Arroyo


Y el Rey llegó a Palencia II

17/09/2020

  
Eran las 12 del mediodía del 13 de septiembre de 1903, domingo, cuando -así nos lo cuenta Julián García Torrellas en el programa de Ferias y Fiestas de San Antolín de 2003- Alfonso XIII, en tren, desde Valladolid, visitó nuestra ciudad. Hizo su recorrido en un magnífico carruaje tirado por cuatro caballos que, para la ocasión, hizo traer desde Madrid el conde de Garay, diputado por Saldaña. Su venida, para clausurar la Exposición Regional, fue comunicada la víspera de San Antolín mediante un telegrama que firmaba el conde de San Bernardo, Ministro de Estado. Advertía que su estancia duraría tres horas. Poco tiempo les pareció a las autoridades considerando que Palencia no era, ni fue, menos importante que Valladolid y allí permaneció más tiempo. 
Para que se ampliase la duración de la regia visita, otra comisión: alcalde, Genaro Colombres Astudillo, Abilio Calderón, presidente del Partido Conservador y Saturnino Esteban Collantes, del Liberal, visitó al conde de San Bernardo. Pedían se alargase el tiempo de estancia y que el alcalde acompañase al rey en la carroza durante su recorrido. La contestación, dura. El conde dijo que «hora y media era suficiente para ver lo que había, y que la otra hora y media le serviría al rey para aburrirse». Y no quiso que el alcalde acompañase al rey en el carruaje. Al no haber acuerdo, el conde suspendió la visita. 
Una segunda comisión más dialogante, formada por obispo, gobernador civil y diputado por Astudillo, marchó a Valladolid. Consiguieron que el tiempo de estancia aumentase en dos horas; y la negativa a que el alcalde acompañase al rey en su carruaje. Fueron estas sus palabras: «El rey entra en la manera que le place y el Gobierno de su Majestad no tolera imposiciones de nadie».
Para la ocasión se levantaron arcos en los que se daba la bienvenida al monarca. El primero, de 17 metros, a la entrada de la feria, con escudos de Palencia y de las provincias que participaban, y un lema: El trabajo dignifica. El rey visitó la catedral, asistió a un Te Deum y le fue mostrada la momia de doña Urraca. El almuerzo tuvo lugar en el palacio episcopal. La multitud vitoreó y aplaudió al monarca. En las escuelas de La Puebla, hoy Modesto Lafuente,  se clausuró la Exposición. Todo un éxito  con disgustos entre autoridades.