Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Energías degradantes

23/02/2021

Me asusta esta explosión violenta que nos degrada, divide y ciega como seres pensantes, haciéndonos verdaderamente destructores de vida. También me estremece este cosmos fragmentado en conflictos permanentes, que provoca un enorme sufrimiento con su cadena de injusticias. Deberíamos ser más auténticos y ejemplarizantes, los unos para con los otros. Está bien que tomemos la recuperación del Covid-19 como una de nuestras prioridades, pero también tenemos que aprender a reconducirnos, cuidándonos entre sí de modo desinteresado, superando los desacuerdos que puedan surgir con la consideración hacia el análogo y a través del diálogo permanente, rompiendo con el egoísmo, como vivero de las grandes maldades. No olvidemos que juntos es como nos hacemos más fuertes para defender ese orden internacional común, tan necesitado de apoyos para ayudar a sanar el planeta y a sus moradores, creando empleos estables y bien remunerados; garantizando así, una mayor equidad y prosperidad que nos concilie.
Pensemos que todo en la creación está íntimamente interconectado, lo que nos exige el cultivo de una armónica estética para destronar la violencia de nuestros andares; esa que llevamos, muchas veces, en nuestros corazones. El cauce de prevalencia se ha corrompido y el respeto se ha perdido. La irracionalidad lo confunde todo y no entiende más que de batallas. El espíritu tolerante brilla por su ausencia. Valores que están profundamente vinculados a la reivindicación de los derechos humanos, se incumplen por doquier. Permanecer en la inobservancia es persistir en el fracaso. Se nos otorgó una conciencia moral y ahora ha llegado el momento de crear espacios para entenderse. Tampoco cabe la resignación, sería como un suicidio más. Asimismo, se nos pide un mayor compromiso por parte de todos; pues, por mucho que las sociedades se vuelvan cada vez multiétnicas, multirreligiosas y multiculturales, el futuro de los pueblos no está en tensar divergencias, sino en templar comportamientos, que traerán fruto a su debido tiempo. Lo importante es desterrar a los sembradores del terror, resolver los problemas que puedan alimentar la violencia, activar el sosiego y defender la concordia.