CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


Él no es el problema

25/12/2020

Ni antes ni después de su discurso de Navidad, el Rey Felipe VI es problema alguno para los españoles. Al contrario. Él representa la unidad de España y en él es fácil que se reconozcan la inmensa mayoría de los españoles a quienes, por cierto, determinadas polémicas, no provocan cambio alguno en sus prioridades, angustias y problemas.

Felipe VI está aguantando de manera estoica todas las arremetidas, siempre gratuitas, de aquellos que se visten de pulcros y hablan y hablan de transparencia siendo ellos los primeros opacos y eso que casi acaban de llegar. No buscan la transparencia. Buscan llevarse por delante el régimen del 78, el único que ha garantizado a España más de 40 años de bienestar, libertad y democracia. Cuando se observa que cualquier rendija vale para debilitar a la institución de la Corona, algunos nos sentimos en la obligación de afirmar su vigencia y su utilidad, máxime cuando quien la representa se atiene de manera escrupulosa a lo establecido en la Constitución, como, por otra parte, es su obligación.

Este año que da sus últimos coletazos, ha sido duro para todos y también para el Rey que ha tenido, o le han indicado que las tome, decisiones dolorosas como Rey y como hijo. Ha visto como el Gobierno no le permitía viajar a Barcelona a la entrega de diplomas a los nuevos jueces y cómo hace apenas unos días ha viajado a Barcelona de manera casi clandestina para la entrega del premio Cervantes. En ningún país del mundo se trata así al Jefe del Estado, sea Monarquía o República.

En ningún país del mundo ocurre porque en ninguno de los países a los que estamos homologados es imaginable una coalición de Gobierno como la que tenemos en España. Es la que nos gobierna una coalición legítima pero claramente perturbadora aunque su Presidente salga de los charcos afirmando que, claro, que son dos partidos.

Y así, como son dos partidos, para Pablo Iglesias, nada menos que Vicepresidente del Gobierno, nunca será bastante lo que haga o diga el Rey para distanciarse de su padre y además lo dice un día sí y otro también. De ERC cabe apuntar lo mismo. La diferencia, no pequeña, es que no está en el Gobierno aunque le sostiene de manera incondicional.

Aquellos que quieren dinamitar nuestra democracia basada en la Constitución del 78 parece haberse dicho a sí mismos: ahora o nunca y por ello seguirán en la ofensiva a la Corona, creyéndose que la Corona es un problema para los españoles. Ni la Corona ni el Rey Felipe VI son problema alguno. Son, por el contrario, la columna central de una Constitución que quienes braman por su cambio no tienen ni tendrán la mayoría necesaria para abordar esos cambios que desean. El Rey Felipe VI no es problema alguno y los que quieren desgastarle lo saben.



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