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Julio César Izquierdo

Campos de Tierra

Julio César Izquierdo


Cambiador

25/06/2022

Entras y te cambias. Buscas otro estilo, otra forma de vestir, como si el hábito hiciera al monje o, a saber, lo deshiciera y transformare en otro. El mismo envase, continente tornadizo. Hay que saber adaptarse. Pero que los giros sean suaves, ligeros, nunca bruscos. Esto es lo que me cuenta esta mañana Tiburcio. Que por lo que sea se nota gracioso en su justa medida, con chispa. Pero lo que recomienda es para los demás, que él no tiene intención de cambiar ni de pana ni paño. Es lo que nos deja caer a los demás para que sepamos ajustar nuestros miedos y deseos a los nuevos tiempos, para que seamos capaces de desenvolvernos en el entorno que nos ha tocado en suerte. Y añade que con estos bueyes hay que arar. Vete a saber qué quiere decirnos hoy, porque cuando habla claro sube el pan y cuando se pone irónico le condenan con el silencio y el ostracismo. Menos mal, como suele comentar, que tiene ya todas las muescas que da la vida con sus años y la experiencia. Ya no se molesta por quién dejó de hablarle sin motivos ni explicaciones, ya no se pregunta por qué no suenan algunos teléfonos, ya no se preocupa de los que dejaron de visitarle y, principalmente, se la trae al pairo que intenten arrinconarle, como si no fuera nada ni nadie. Ha descubierto en sus décadas de entrega al terruño que obras son amores y que, sentándote a la puerta, terminan pasando los cadáveres. Y ahí es donde le vuelvo a reñir de forma cariñosa y es cuando nos tilda de ñoños y acomplejados que comulgamos con ruedas de molino. Zanjo tema y le digo que menos mal que se marchó el calor asfixiante y que a punto ha estado de llevarle a usted por la calle de la amargura. Y me mira, sin decir nada, señalando al botijo y al clarete. Aquí aguanto yo como un martillo al sol. E insiste, vuelta la burra al trigo: que digo yo majo cuándo vais a mover lo que hay que mover, que parece que todo sigue igual. Y no termino de saber a qué se refiere, pero me lo imagino. A lo que le contesto que no enrede, que aquí lo mejor es agitar el inmovilismo para que parezca que todo cambia y que todo siga igual. Que eso sí que es mérito y un acto de fe sin precedentes. Pero vamos, que tampoco es plan de ponerse finos, que va llegando la vidilla rural del estío.