Campos de Tierra

Julio César Izquierdo


Anginas infladas        

09/01/2021

Dice Tiburcio que no hay mal que cien años dure, pero que no cree que esté ahí en el centenario para rendir cuentas. Para entonces, asevera, estaré criando malvas y ya pueden sacudirse virus por tierra, mar y aire. Hasta entonces, toca seguir en lo mundano, en la carne y el hueso de la vida. Y lo que venga, pues a ello, pero con una sonrisa en el rostro, a medio gas, por no dejar toda la dentada en primer plano, que luego entra aire y retornan flatulencias de pelaje variado. La verdad, es que se las cojo al vuelo casi todas, sus expresiones digo, y también sus no decires, algo así como mandamientos escritos a navaja en poste de soportal. Pero a veces me quedo estático en su retórica, como diciendo, lo ha dicho o no. Y jodo petaca, que si te paras a pensar, tira más flechas que un indio en película de león rampante. Será porque es de la vieja escuela, de los de al pan y vino, dejando las memeces, las chorradas y los políticamente correctos a un lado. Afirma que hoy el personal será muy asertivo, muy guachi piruli, pero que se las meten dobladas. Unas porque callan. Otras porque terminan dando la razón al otro por no discutir. Y así nos luce el pelo, que unos pocos se alzan en portavoces de una mayoría que se amilana, que se acobarda y que es incapaz de defender sus opiniones. Es que dicen que así se evitan enfrentamientos, le comento. Y lanza un quiá de melones vendo y que no pasa nada por argumentar con el contrario. Se puede dejar estar, pero no conviene, que al final se creen con mayor autoridad moral y si no eres firme te miran con cierta condescendencia. Vamos, que se ríen en tu rostro. Y así vamos concluyendo nuestra tertulia de tarde, mientras rebusca en la cómoda, porque allí debe tener su bufanda de pura lana virgen. Que me tengo que abrigar chaval, que luego se te mete el invierno por la garganta y ya puedes tirar con una soga que no hay dios que desinflame las anginas. ¿Pero a usted se le hinchan? No hijo no, antes se me inflaban más otras cosas. Ahora ya solo me puede el genio y el pensar que a lo mejor no todo está perdido. Aunque, si te soy sincero, a veces pienso que es muy raro que la humanidad siga campando a sus anchas por el planeta. Y tráeme un paracetamol con mucha agua. Sea.



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