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Carmen Casado Linarejos

Epifanías

Carmen Casado Linarejos


Fernando Zamora

20/02/2022

La fundación Díaz Caneja presentó el pasado 16 de febrero, el libro póstumo de Fernando Zamora titulado Nueve espejos de la reina ciega-Tus palabras son nieve. Su autor, recientemente fallecido, fue un buen artista con dedicación a la pintura y a la poesía, género al que pertenece este libro. En la nómina de poetas palentinos del siglo XX, su obra ocupa un lugar muy destacado. De carácter templado y conversación pausada. más dado a escuchar  que a hablar; irónico y sutil en sus acertadas apreciaciones. Muy conocido en Palencia por su profesión de cirujano y director médico del hospital Río Carrión durante siete años, también muy apreciada su obra artística, como se evidenció en que asistiera un numeroso público a la presentación de este su último libro que quiso, así, mostrar su admiración a Fernando Zamora.  Hablando sobre su vena artística, decía: Me casé con la medicina, pero siempre mantuve a la pintura y a la poesía como amantes y le fui infiel con las dos. Dichosa infidelidad, ya que de ella nos deja una obra de gran calidad. En su pintura se reflejan las diferentes etapas de la plástica moderna tratadas con una sensibilidad muy personal. Como poeta,se dio a conocer en 1994 con Fragmentos y variaciones. Desde entonces, su poesía, también muy variada, despertó gran interés entre los aficionados al género. Esa obra concluye con este libro que une dos títulos escritos separadamente pero publicados en un solo volumen. Son poemas conceptuales en los que vuelca su intimidad en voz baja, susurrando al oído del lector el abismo que separa la realidad del sueño para evidenciar el engaño que oculta el reflejo de la imagen con sinceridad y valentía perturbadoras. Verso breve, desprovisto de toda concesión al artificio en favor de la densidad y hondura de contenido. La fuerza de la sinceridad es tal que su lectura resulta  perturbadora y conmovedora. Es este, como todos los de su autor, un libro que se dirige al corazón y al intelecto de los lectores. Un libro audaz y muy representativo de esa finísima sensibilidad a que nos tiene acostumbrados la obra de nuestro llorado Fernando Zamora.