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José María Ruiz Ortega

Estampas rurales

José María Ruiz Ortega


Quitameriendas

17/09/2022

Llegado este tiempo de septiembre, más cerca del otoño, ya sin actividad en las eras limpias de grano y de paja, donde habían trillado y beldado el grano durante el verano, comienzan a emerger unas flores muy sencillas, de pétalos menudos, de color morado a las que denominaban vulgarmente quitameriendas. El origen de este curioso vocablo que la sabiduría popular ha establecido, está relacionado con las comidas durante la jornada laboral de sol a sol, de pastores y trabajadores del campo. Y es que, a medida que iban disminuyendo las horas de sol y las tardes se acortaban, se suspendía una comida, en este caso la merienda, ya que se adelantaba la cena. Realmente son unos lirios de otoño que aparecen en tiempo de reducción del horario solar por el que se ha regido el laboreo en el campo.
Este lirio silvestre, llamado popularmente quitameriendas, es una campanilla de color lila de flores solitarias, compuesta de seis pétalos en hojas lineales y acanaladas. Como es un bulbo abundante en todo el territorio de la península ibérica, está presente en tierras de pastos de ovejas y cañadas utilizadas por los rebaños, recibe distintos nombres según los lugares, aunque todos ellos muy relacionados con fundamento estacional y la eliminación de vianda de la tarde. En Castilla y León se dice despideagostero o aventapastores como fin de trashumancia. En Galicia dicen merendiñas y en el País Vasco, askari-lore, traducible por flor de la merienda.
En la cercanía del equinoccio de otoño, final del verano astronómico, las tardes empiezan a hacerse más cortas. Ahora, que se produce una huida de vecinos estacionales de los pueblos y agotan las últimas festividades con motivo de la recogida de la cosecha, había que llamar a estas florecillas despacha-veraneantes. Si aceptamos la política de austeridad del gobierno, ante la crisis energética y de subida de precios, bueno es que nos anticipemos con las quitameriendas. Aunque se supone que la austeridad debe de iniciarse con la reducción del gasto público. Hay que estar atentos, no sea que la reducción alimentaria de la merienda se prorrogue como castigo y vayamos a la cama sin cenar.