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Toyi Marcos Sosa

Desde mi ventana

Toyi Marcos Sosa


Confieso mi ignorancia

19/06/2022

A pesar de ser de la época de Bob Dylan, resulta que no sabía quién era ese chico serio de mirada penetrante del que sus editores precisaban que tenía un nombre mágico y objeto de culto. Después de todo, ¿debería saberlo? En todo caso, el esfuerzo de mi mente por recordarle deja claro lo lejos que estoy de tener ese conocimiento. Lo que sí tenía era una amiga que no hacía más que tararear «Estoy en la carretera, intentando pillar un coche, intentando pillar un coche, intentando… estoy en la carretera…» y de ahí no salía, y ella reprochaba mi ignorancia sobre aquel chico que jamás se iba a quedar calvo y reforzaba sus ideas por el rock, el blues… que tanto influían en la juventud. Cuando le decía que cesara en el estribillo porque nos iba a volver tarumbas, respondía que este era uno de sus mejores poemas aunque fuera el menos conocido. A mí todo aquello no me decía absolutamente nada. Pero, confieso que un día en mis manos cayó una hoja testaruda sobre algo que había escrito Bob, pues se ve que todo lo que tocaba, escribía o decía, lo convertía en reseña relevante entre sus fans. El mundo era suyo. Y de aquel papelito arrugado y roto que confieso llamó mi atención, hoy he encontrado lo que copié de él en un tiempo muy lejano y a él se lo achaco pues decía: Tarántula y, debajo, Bob Dylan. Tarántula fue su primera y única novela escrita entre 1965 y 1966 y contiene frases raras, decían, como «¿Puedes decirme en un millón de palabras qué tiene que ver la Declaración de los Derechos Humanos con una pluma?. El tipo se lo piensa un minuto y dice: No, no lo sé pero soy un gran fan de Henry Miller. Wally estampa el teléfono y el tipo, sencillamente, se vuelve a la cama y empieza a leer el significado de una naranja en alemán». Bob, confieso mi ignorancia que sé que te da igual. Otra dice: «¿Así que tú estás aquí para salvar el mundo? ¡Impostor, freak, eres una contradicción! ¡Tienes miedo de admitir que eres una contradicción! ¡Conduces a la gente por el camino equivocado! Tienes los pies grandes y acabarás tropezando contigo y toda la gente a la que has engañado… te recogerá! ¡No tienes respuestas!». 
Visionario, Bob.