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Víctor Corcoba

Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Recobrar lo humano

23/05/2023

Solo unidos, somos capaces de reedificarnos socialmente, porque es más difícil reconstruir que construir, reorganizarse que organizarse, renacer que nacer en suma. Necesitamos cambiar nuestra mentalidad. Porque a veces nos acostumbramos a convivir con nuestras miserias, hacemos nada o muy poco por despojarnos de ellas; dejando que los mercaderes de la destrucción vivencial, vuelvan a hacer de nuestro transitar un destino a su capricho y antojo. 
Abandonemos las ruinas, desertemos de las esclavitudes; seamos libres como el viento, por muchas piedras que hallemos sobre el horizonte. Somos gentes de verbo y de verso en los labios; y, a medida que los moradores de este planeta, hoy deshumanizado a más no poder, se conciencien de la relación con el orbe natural, ganaremos sensibilidad, porque una cosa es cierta, que todo pasa por respetarse, protegerse y repararse. 
Hay que pasar del acuerdo al ejercicio  cotidiano, si en verdad queremos recomponer la biodiversidad y recobrarnos humanamente, nunca desanimarse, porque sería una manera de morir en vida y de no mantenerse humanitario. En consecuencia, nada de lo que le suceda a un ser vivo nos debe resultar ajeno.
Todo está en nosotros, bajo el vínculo de la unión y la unidad; o sea, haciendo familia. Así, si la biodiversidad sufre, la humanidad también. Precisamos cuidados y amor, encontrar respuestas y trabajarse uno así mismo, a través de la razón que nos esclarece, el esfuerzo que nos encamina y los sentidos que nos encauzan. Lo transcendente radica en rehacerse desde la lumbre de un hogar, donde se cultiva el corazón y se retoman las fuerzas. 
Únicamente de este modo, se pueden tender puentes para reconstituir un mundo fragmentado, lo que comporta la reconstrucción de un nuevo proyecto basado en la justicia social. Lo que es evidente, que no puede haber sosiego en ningún rincón, con tantas desigualdades vertidas e injusticias encumbradas. Hay que revertir situaciones, lo que nos demanda repensar de nuevo. Indudablemente, hay que sumar esfuerzos, entender que no puede haber concordia sin espíritu solidario, como tampoco puede haber quietud sin activar la cultura del abrazo auténtico.