Sin Perdón

José María Nieto Vigil


Ciudadanos: epílogo final  

19/03/2021

La historia se repite, el centro político no existe, es una entelequia y un sueño imposible. Son muchos en la historia política reciente de España los intentos fallidos de conseguir crear una formación que ocupara el espacio moderado y liberal. Todos los proyectos fueron un fracaso tras unos inicios prometedores. Primero fue UCD (Unión de Centro Democrático), posteriormente el CDS (Centro Democrático Social), más tarde un proyecto que no cuajó alrededor del Partido Reformista Democrático. La penúltima intentona fue UPyD (Unión Progreso y Democracia) que, aunque existe en la actualidad, apenas subsiste. Adolfo Suárez, Antonio Garrigues y  Rosa Díez soñaron con crear un partido bisagra, totalmente ajeno a los tradicionales bloques de izquierda y derecha. Hubo también otros experimentos de dudosa fiabilidad que apenas consiguieron una representación local. Ciudadanos, fundado en 2006, es la última apuesta por una política ajena a los tradicionales partidos españoles.
Inés Arrimadas apenas es capaz de contener la grave sangría que aqueja a los naranjas. Desde el adiós de Albert Rivera, los resultados electorales no han cosechado más que fracasos. Galicia, luego las elecciones vascas y Cataluña, certifican la crónica de una muerte anunciada desde hace tiempo. El futuro es muy negro, las encuestas lo señalan y la errónea estrategia seguida lo atestigua. Los próximos comicios autonómicos de Madrid  serán el acta de defunción de la aventura, antaño ilusionante, radiante y reformista de los liberales. Es más que improbable que se llegue a alcanzar el 5% necesario de los sufragios emitidos, dada la deriva, los vaivenes y los desvaríos de los centristas. 
 ¿Cuál ha podido ser la causa del hundimiento? Está claro, una errática política de alianzas y movimientos estratégicos incomprensibles para los electores. Ahora, tras la debacle, viene el ahogamiento económico, es decir, la incapacidad de poder sostener las campañas y la financiación del partido pondrán fin a la aventura.
Los culpables han sido ellos mismos. El largo adiós ha comenzado, con más pena que gloria.



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