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Antonio Álamo

Antonio Álamo


Detalles

09/06/2022

Hace veinte años más o menos el caso Fontaneda, una catástrofe empresarial que tuvo en vilo a la comarca norteña cuyo centro es Aguilar de Campoo, se solucionó mucho mejor de lo que se esperaba porque la fábrica galletera mantuvo su actividad y los trabajadores no tuvieron que trasladarse con sus familias a otras factorías de la multinacional que se adueñó del nombre de la marca. La adquisición efectuada por Siro acabó con meses de sobresaltos y a la villa aguilarense, dependiente en gran medida de la industria galletera, le vino de perlas aquella operación. Hubo cierta suerte, en definitiva.
No fue la primera gran sacudida que afectó al entramado industrial palentino porque en las décadas de los años 60 y 70 se produjeron dos, provocadas por cierres empresariales, cuya repercusión se notó en toda la provincia pese a que sus epicentros estaban situados en la zona Norte. La primera se llevó por delante a otra industria del sector, Galletas Palacios, asentada en Alar del Rey, porque no hubo entonces quien comprase ni la marca ni las instalaciones donde se fabricaba aquella gruesa galleta ovalada en cuyos envases figuraba la leyenda de proveedora regia.
La segunda se produjo con el cierre de la empresa Minas de Barruelo y resultó traumática ya que ésta tenía concentrada su actividad en una villa que vivía exclusivamente de la actividad minera. Minas de Barruelo fue adquirida al Estado en 1964 por la Hullera Vasco Leonesa, compañía cuya primera medida fue el diseño de un plan de racionalización y consiguiente reducción de plantilla que desembocó finalmente en un expediente de crisis al que accedió la Administración. El resultado no fue otro que la clausura definitiva entre 1969 y 1972 y una tragedia humana que se vivió casa por casa. 
El drama de Cerealto Siro recuerda demasiado al de Fontaneda porque los ingredientes son prácticamente iguales aunque algunos tengan nombres diferentes… United Biscuits entonces y ahora Davidson  Kempner y Afendis. Lo curioso de todo esto son los detalles lamentables que trascienden sobre el futuro de los trabajadores, condiciones de trabajo, futuras remuneraciones y traslados. No dicen mucho a favor de quienes intervienen en esta operación. Y no hay excepciones.