Otra mirada

Carmen Quintanilla Buey


Valor añadido

04/12/2020

Los seres humanos, sin duda poseemos mucho más valor físico y moral de lo que creemos nosotros mismos. Aparte del problemón que tenemos entre manos, y del que estoicamente vamos saliendo a flote como auténticos jabatos, se nos ha añadido sin previa consulta,--porque desgraciadamente las circunstancias son tan adversas que no se sabrá, supongo, por dónde andan los preámbulos,-- un asunto humano tan disparatado, que al menos a mí me quita el poco sueño del que dispongo, y el escaso sosiego con el que permiten que mi corazoncillo se calme al menos un poquitín. Tenemos que añadir una enorme carga de valor al poco que ya nos queda, para permanecer impasibles  a todo lo que está ocurriendo con el tema de la inmigración. La culpa, no sé quién la tiene, harto me preocupan los trámites del alma, como para incrementarlos buscando culpables en los asuntos burocráticos y reflejados en papelotes mostrando derechos y deberes. Yo me limito a tener la certeza  de que si en el bordillo de algún puerto marítimo veo manos aferradas por salir a flote del agua, jamás las daré un empujón hacia adentro, no se puede aliviar el terror de alguien que se ahoga ofreciéndole un vaso de agua. ni machacar sus manos con los pies. No queda más opción que salvar aquella vida, y luego Dios dirá. 
Y lo que nos dice Dios, es que hacemos muy bien rescatándolos. Que sí, que ya sabemos que a raíz seguida nos espera el  tema del alojamiento, alimentación, habilitando naves, carpas, barracones... ¡lo que sea!, pero lo que queda evidente son las vidas salvadas y la conciencia nos estará felicitando de por vida. Ya sabemos que las grandes heridas no se curan con paños calientes. Entre ellos, habrá niños, mujeres, intelectuales, soñadores fracasados, artistas, y hasta poetas, ¡quién se lo hubiera dicho! A pesar de que el clima canario, es más templado que el  castellano, el invierno, lo es en general, y los días cortos, las noches interminables entre  soledad, nostalgia, recuerdos, villancicos, incertidumbre, tal vez arrepentimiento... ¡todo será terrorífico! 
Pero nada, como no pincho ni corto en un tema tan complejo  no me queda más remedio que añadir una buena carga de valor. al poquitín que me queda. Prometo, y si es preciso, lo juro, que si sale al paso algún cerebro privilegiado  que humanamente  solucione un problema tan terrible, una vez ya solucionado, me lo compro, me lo traigo a mi casa, y me lo quedo conmigo, para mí, y para siempre.



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