Desde mi ventana

Toyi Marcos Sosa


Pan y bocas

28/06/2020

Por casualidad he topado con un breve texto sobre el frenólogo español Mariano Cubí en el que afirmaba que puestos a indagar sobre las causas de la clave frenológica había que ir a los órganos más desarrollados de los países. Y apuntaba a la astucia, la adquisividad, la avaricia y el orgullo señalando que esas realidades pueden manifestarse en los que mantienen al pueblo al margen de adelantos y beneficios. Y es que cuando la libertad de las personas se halla a merced del elemento más prepotente es señal de que allí hay un desgobierno, un desorden, algo que necesariamente conduce a grandes y terribles males. Así que la afirmación tan manida de que la sociedad es responsable de las acciones de sus individuos es juicio que puede encajar por cuanto supone el libre albedrio de sus gobernantes. 
Producción y consumo debería conducir hacía una buena economía al alcance de todos los ciudadanos. Pan es en parte una glosa de Benjamín Franklin y bocas deriva fundamentalmente de Malthus, que recomendaba la limitación de la natalidad con matrimonios tardíos, es decir, hasta que los contrayentes dispusieran de los medios necesarios para su prole. Eran otros tiempos, pero hoy algún partido político entre las líneas de su programa lleva la inclusión de la eutanasia: liquidación en muchos casos. Pero llega el coronavirus y, como anillo al dedo, se lleva y llevará por delante a buena parte de la generación más longeva, abandonada y a su suerte. 
La disyuntiva es si la renta mínima per se favorece como es sabido el voto cautivo, pues  tratan de «mantener al pobre, pobre pero con esperanza porque los pobres son los que nos votan» ¿les suena? en una población sumisa e indigente. Y si es verdad que pretende con una guía hablar de la muerte a niños desfavorecidos ya es el continuose del empezose. La vida política sería mejor sin folloneros indignos y sin  el 100% de asesores.  
El termino muerte golpea las mentes y este paréntesis sufrido introduce una grave y triste reflexión que marca la meta de la política más mandona, frente a la debilidad y la miseria de la lucha inútil de las gentes trabajadoras, mayores y desfavorecidas.