La Quinta

Carmen Arroyo


Cuando Francisco Brines paseó Palencia

19/11/2020

En Calle Mayor, Marcelino García Velasco, el autor, escribe sobre personajes que, por ingenio e inteligencia, dejaron su impronta en los habitantes de nuestra ciudad. Aquí se rodaron películas. Pero hay más, reconoce la idiosincrasia de un modo de ser palentino respetuoso, sencillo y ordenado. Nos cuenta que vinieron a Palencia y pasearon junto a él nuestra Calle Mayor, poetas reconocidos por su calidad literaria, galardonados, bastantes de ellos, con el Premio Cervantes y el Nacional de Poesía. Llegaron gracias al empeño de Julián Alonso y de Marcelino García Velasco que se habían propuesto dar lustre a la Cultura Poética que estaba triste y solitaria. Y se sacaron de la manga Las Jornadas de Poesía apoyadas por Ayuntamiento y Diputación. Contaron para ello con su habilidad de convencer y atraer a los amigos de cada uno. Julián por su edad, tenía relación con una generación joven. Marcelino conocía a los pesos         pesados. 
Asistí a alguna cena, pagando religiosamente con mi tarjeta de Caja España, porque era un placer, después de cada recital, compartir tiempo distendido entre plato y palabra, escuchar vida, obra y milagros que cada personaje tenía. Conservo anécdotas, una muy especial con Benedetti, que atesoro en mi mente. Hoy dedico mi columna a Brines; recientemente ha recibido el Premio  Cervantes. Recuerdo que deseaba ver la pintura de Berruguete y pisar el pueblo de Jorge Manrique; su deseo se cumplió y hacia allí se encaminaron él y Marcelino. 
Éste cuenta que Brines tenía billete de vuelta para Madrid y se entusiasmó tanto en la visita que el farmacéutico, José Luis Nájera, los guió hasta la salida para llegar a Palencia  a tiempo de tomar el tren. Ya estaba parado y el jefe con la bandera para darle salida y a Brines le tocó correr para alcanzarlo. Su deseo era ver el partido final de la Champion que jugaban su Valencia y el Madrid. Por la mañana en El País, en su colaboración, había pronosticado que ganaría su equipo. Y perdió por 3-0. Termino con unos versos suyos: «Ven, dame tus sollozos y estréchate en mis brazos, / y deja que te bese las mejillas/ mojadas. / Criatura que te acoges, / caída en ese rapto de la pena / a un pecho tan oscuro, Y escucha cómo bate /  dentro del amor, allí naciendo el mundo».