Julia Navarro

ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Fascistas, tabernarios e indecentes

07/05/2021

Si los ciudadanos nos hubiésemos creído algunas de las "perlas"lanzadas como misiles por parte de los partidos de izquierda contra Isabel Díaz Ayuso, ahora mismo tendríamos que estar temblando o haciendo las maletas para huir.

Y es que las elecciones en Madrid fueron planteadas desde Podemos, el PSOE y Más Madrid como un combate entre "Democracia o fascismo".

En mi opinión, la campaña que han hecho los tres partidos de izquierda, ha sido una campaña sombría, en blanco y negro, en la que solo ofrecían rencor e ira y ninguna solución a los problemas de los ciudadanos.

Votar a Isabel Díaz Ayuso suponía votar por el fascismo, decían desde Podemos. O como insistía la señora Mónica García: había que acabar con un gobierno indecente, el de Ayuso, que era tanto como decir que quienes la votaran andaban mal de decencia. Claro que desde el PSOE el inefable director del CIS, el señor Tezanos, incluso se atrevió a calificar de "tabernarios" a los posibles votantes de la dirigente popular.

Puesto que la señora Díaz Ayuso ha ganado por goleada incluido en el cinturón rojo de Madrid, habría que suponer que todos los que la han votado son una panda de fascistas, indecentes y tabernarios. O sea para salir corriendo.

Lo cierto es que Isabel Díaz Ayuso ha ganado porque ha sido capaz de conectar con el sentir de la mayoría de los ciudadanos.

Pero también ha ganado porque muchos al votarla a ella lo estaban haciendo contra Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Esa es una realidad sobre la que Sánchez debería de reflexionar. Y digo Sánchez porque Pablo Iglesias ha reconocido que en estos momentos resta más que suma.

El triunfo de Ayuso tiene una lectura que va más allá de Madrid. En buena medida es un voto contra el gobierno de coalición del PSOE y Podemos y contra sus dos líderes.

Y sí, Pablo Iglesias cumplió el objetivo de movilizar a la ciudadanía madrileña, y lo hizo consiguiendo lo contrario de lo que pretendía. La gente ha ido a votar masivamente contra la izquierda.

Por más que Pedro Sánchez se esconda y sus escuderos aseguren que las elecciones en Madrid tan solo son locales, no podrá ignorar el desastre que supone que el PSOE haya sufrido un batacazo descomunal. Es evidente que la culpa no solo es de Ángel Gabilondo, que también, la culpa es de una falta de proyecto político y de ignorar qué le preocupa y quiere la sociedad.

En cuanto a Más Madrid es evidente que han sabido sacar rédito de una política relativamente nueva como es Mónica García, que logró hacerse con la simpatía de muchos ciudadanos cuando se plantó ante Pablo Iglesias reclamando que no fuera él quien marcara el devenir de la izquierda con aquella frase de que "las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que en los momentos históricos nos pidan que nos apartemos".

Sí, se benefició de eso y también de constituir la "novedad" en unas elecciones donde nada era nuevo. Por eso tiene razón Juan Carlos Monedero cuando dice, o dicen que dice, que los medios de comunicación han sido más "amables" con Mónica García.

Les confieso que yo no comparto el entusiasmo que despierta la señora García que regaña mucho cuando defiende sus posiciones, convirtiendo su vehemencia en gritos mientras califica de indecente el gobierno Ayuso y por tanto convierte en indecentes a los votantes del PP ¡Qué fuerte! Como también es muy "fuerte" que durante la campaña se haya presentado como "médico y madre" como si lo de ser madre fuera un valor añadido para hacer política. Imagínense que Ana Botella, por no ir demasiado lejos, se hubiera presentado a unas elecciones diciendo que era "abogada y madre" la habríamos tachado de casposa y reaccionara. ¿Acaso la señora García no va a representar a las mujeres que no son madres? ¿Es que ser madre es mejor que no serlo?¿, Le hace a una más lista?¿Es una cualidad? .

Desde luego la señora García ha tenido un buen resultado, aunque tampoco para tirar cohetes, pero sí lo suficiente para dañar seriamente al PSOE.

Por cierto, sorprende que el señor Gabilondo no dimitiera la misma noche de las elecciones, como también lo es que Inés Arrimadas no dé un paso atrás después de haber llevado a su partido, Ciudadanos, hasta la irrelevancia. El desatino de la señora Arrimadas con esa operación chusca de presentar una moción de censura al gobierno de Murcia del que Ciudadanos formaba parte, le ha pasado factura en las elecciones madrileñas.

Y no digamos el señor Tezanos, director del CIS, que dirige una institución pero que se ha permitido insultar a los votantes de una de las opciones políticas que se presentaban a las elecciones calificando a esos votantes de tabernarios.

No sé si la señora Díaz Ayuso merecía ganar las elecciones pero sí que ha sido sometida desde los partidos de izquierda a una campaña en que los principales argumentos pasaban por tacharla de tonta, después de loca, de discípula distinguida de Donald Trump, etc, etc . La izquierda la ha despreciado no desde una altura moral más que cuestionable, sino desde una soberbia inaudita.

Eso sí, puede que la señora Díaz Ayuso termine sufriendo mal de altura a cuenta de su éxito inapelable en las urnas o que empiece a cometer errores como invitar a algún dirigente de VOX a formar parte de su Gobierno.

Isabel Díaz Ayuso debería de aprender una lección: los ciudadanos huyen de los extremismos.

La señora Díaz Ayuso tiene muchos votos prestados, veremos si es capaz de mantenerlos de aquí a dos años o dilapida los votos de tantos y tantos ciudadanos que no es que la hayan votado a ella es que han votado contra otros.

Pero vuelvo al principio, la izquierda debería no engañarse y analizar el porqué de su fracaso. Intentar ,como han intentado asustar con que viene el "coco", o sea con que el triunfo de Ayuso suponía la puerta abierta al fascismo a la indecencia y a los alegres tabernarios, es en realidad una falta de respeto a los ciudadanos.



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