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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


Despoblación sin remedio

03/09/2021

Dice mi amigo Fernando Martín Aduriz en un párrafo que rescato de una de sus columnas de Diario Palentino: «Los que hemos nacido en una ciudad pequeña castellana, en un pueblo pequeño de Castilla, sabemos de sobra que estamos condenados al fracaso más absoluto, porque luchamos contra una despoblación lenta y cruel que asola nuestro paisaje, y que no tiene medicina ni cura».
Y consciente de esa gran verdad que resume a la perfección nuestro psicólogo, creo también que estamos condenados al fracaso en todo lo relacionado con la historia de los pueblos pequeños. Nuestra voz es como un lamento que ya suena hasta extraño para los propios lugareños, porque nadie asume como derrota el despoblamiento sistemático; nadie se propone, salvo cuatro románticos, luchar contra eso, recuperar y ampliar servicios.
En julio de este año visité el pueblo de Los Llazos donde solo había un vecino, ahora vecina, y me encontré además de ese cambio que ya te impresiona, cuatro casas ahumando y a los vecinos de huebra, limpiando la entrada de la iglesia, reparando las paredes del cementerio, recuperando los pilones y el lavadero, buscando financiación para reconstruir la escuela.
Era el aldabonazo que precisaba mi conciencia para sentir que donde se estaban cayendo las casas por abandono, comenzaba a pergeñarse un pueblo nuevo, que a veces de lo malo sale un cuento que nos abre los ojos, que nos mueve las manos, que la vida se recompone con otras vidas que necesitan ver limpio e iluminado el pueblo que soñaron.
Esa puede ser la parábola que se deja entrever en ese acto de asomarse dos veces, pasados unos años, al mismo lugar. En este caso para bien, en muchos ejemplos que se recitan en esta tanda de artículos, para mal.
Luchamos contra la sordera de la administración, contra la actitud y la indiferencia de los propios paisanos que la sufren, contra el tiempo que nos desgasta sin piedad, contra el mundo que libra batallas tan inmensas.
Pero es verdad también, y tengo que decirlo, que hay algo que no puede negarnos nadie. Que a pesar de saber y de asumir todo eso, seguimos luchando, seguiremos luchando mientras nos quede un hilo de vida.