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Antonio Álamo

Antonio Álamo


Agosto

28/07/2022

Tres días después de que se publique esta columnita acabará julio. Luego comenzará agosto, un mes cuyo rasgo más distintivo es el letargo generalizado que padecen los humanos y que recuerda mucho al de la familia de los úrsidos aunque, a diferencia de estos plantígrados, el nuestro no alcanza el mismo nivel y por fortuna nos permite mantener cierto nivel de actividad. Es fácil comprobarlo... los médicos siguen atendiendo, los servicios públicos se mantienen abiertos, los bares funcionan, Correos no falla, los bosques se queman, la Guardia Civil de Tráfico está ojo avizor, las tiendas están abiertas, los periódicos se publican, wasap ofrece imágenes de los gustos gastronómicos de nuestro vecindario y gran parte de la clase dirigente ocupa casi todo el espacio fotográfico que la prensa diaria incluye en sus páginas. El resto, salvo honrosas excepciones, colgó hace mucho el cartel de 'Cerrado por vacaciones'.
A finales de ese mes que está a punto de llegar el letargo habrá acabado para casi todos porque el bullicio que acompaña al comienzo de las fiestas patronales en muchas localidades servirá como despertador y a la vez como recordatorio de que ciertas tradiciones, importe lo que importe su verdadero origen, no solo no han desaparecido sino que además persisten aunque transformadas tan notablemente que pueden resultar irreconocibles si se profundiza un poco en el pasado. Las identidades de los pueblos es lo que tienen y conviene tener en cuenta cómo se han ido formando y remodelando con el paso del tiempo. Que no nos preocupe todo esto resulta inquietante porque cualquiera puede entremezclar historia, mitos, tópicos, costumbres, recuerdos y pasiones para elaborar cócteles peligrosos y dramáticos.
Agosto y las fiestas patronales de cada villa son, pues, un mes y un periodo cortados con diferente patrón aunque coincidan temporalmente. Convendría tenerlo en cuenta porque si bien resultaría objetable insinuar a la sociedad que dedique parte de su tiempo a observar el mundo que le rodea durante las fiestas patronales, también es cierto que el resto del mes quizá pudiera resultar útil hacerlo. Así comprenderíamos mejor las razones que mueven a los africanos a venir en patera, por ejemplo. Y otras cosas.