Luis del Val

LA COLUMNA

Luis del Val

Periodista y escritor


Mujeres poco inclusivas

02/05/2023

Ignoro por completo si la última paternidad reclamada a Juan Carlos I es una hipótesis, una calumnia, una sospecha o una apuesta, y --lo confieso-- me tiene sin cuidado. Si lo traigo a colación es porque la supuesta noticia me ha hecho reflexionar sobre ese sector de mujeres, tan escasamente inclusivas, que reclaman, después de varios años, el reconocimiento de una paternidad. Ahora mismo lo inclusivo es lo más moderno y progresista, y lo inclusivo abarca --amén de la mitad de la Humanidad, o sea, a las mujeres-- casi todo lo que se mueve, sean discapacidades físicas, psíquicas, geográficas, raciales e incluso laborales. Sin embargo, que yo recuerde, en el sector femenino que de resultas de una relación sexual no convencional surge una nueva vida, es evidente que no hay demasiada inclusión. Me refiero a que esas mujeres parece que nunca han tenido relaciones sexuales --extra maritalmente-- con periodistas de escasos recursos, empleados de limpieza municipales, peones de albañiles o limpiabotas de la vía pública. Al menos, el resultado de esas relaciones que salen a la luz, siempre son con personas conocidas o muy populares, artistas reconocidos, empresarios y siempre, siempre, con ciudadanos de situación acomodada en lo económico y en lo social. Aquí cabría argumentar que los machos pobres y anónimos tienen la libido por los suelos --lo cual científicamente es falso-- o que un peón de albañil es mucho más prudente y siempre se pone un preservativo. Asimismo, también podríamos establecer la hipótesis de que las mujeres que se quedan preñadas de machos relevantes, y alumbran, y tardan años en reclamar la paternidad, es que NO son inclusivas, y sus labores de adulterio sólo las llevan a cabo con ciudadanos de reconocido prestigio y poder. Me consta que esta conclusión molestará al sector más suspicaz del feminismo talibán, pero confieso que a mí, personalmente, el sector suspicaz y las variaciones talibanes me tienen sin cuidado. Y, conste, que antes de escribirlo he repasado mi veterana experiencia profesional, y no recuerdo que a un portero de finca urbana, o a un ayudante de jardinería del ayuntamiento, le hayan reclamado nunca que reconozca a un hijo suyo nacido de una relación no convencional de hace varios años. Así que me reafirmo en que hay un sector de mujeres inmunes a lo inclusivo.

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