Estampas rurales

José María Ruiz Ortega


Poblar el mundo rural

13/03/2021

Cuando se habla de despoblación y éxodo rural hay que considerar lo que hoy el campo ofrece a los ojos de un nuevo habitante del lugar. Si nos ponemos en el caso de un agricultor, siempre estará presente la tierra cultivable disponible. El asentamiento, situación y dotación de medios de comunicación para poder desarrollar su porvenir, no sólo en lo económico sino en qué medida compromete su continuidad en una sociedad territorial. Y es que estamos envueltos en un ámbito tan urbanita que no pensamos dónde se producen alimentos, cómo se realizan y la conservación de los espacios. Un trabajo que alcanza el protagonismo de asentamiento futuro, en perfecta simbiosis de continuidad del hombre y la tierra.
 En el ámbito agrario es muy importante esa imbricación del hombre en el territorio porque si la buena relación se trunca, origina graves desequilibrios que no solo provocan efectos en el territorio, sino también en la propia comunidad humana. En la última encíclica del papa Francisco, nos advierte que «es necesario hundir las raíces en la tierra fértil y en la historia del propio lugar, que es un don de Dios. Se trabaja en lo pequeño, en lo cercano, pero con una perspectiva más amplia». Es decir, con el pueblo. Aunque la expresión ‘populismo’ está devaluada en el lenguaje en general y se convierte en una de las polaridades de la sociedad dividida, no debemos obviar que la sociedad es más que la mera suma de los individuos y se necesita la palabra pueblo o el adjetivo popular.
 El mundo rural sigue siendo la pieza clave que ha hecho posible el sostenimiento de los ámbitos habitados. Si no se apoya este tipo de agricultura familiar europea, peligra la llegada de sociedades terciarizadas que se afiancen en los territorios rurales, en los que todavía muestran signos de evidente vitalidad. La importancia de los asentamientos rurales en el mundo está suficientemente justificada, por el peso de las extensiones que ocupan y las personas que trabajan en la agricultura, ganadería y explotación forestal. Cuidan y albergan una buena extensión de las tierras emergidas del planeta.