Ajo, guindilla... y limón

Javier San Segundo


La pescadilla

01/08/2020

Quizás las últimas columnas compartidas en este rotativo adolecen de ese humor que caracterizaba a las primeras. Pero requiere de tal seriedad este tema, y poca me parece, como los datos de cierres de negocios hosteleros se prevén. Tanto es así, que han recomendado a los trabajadores del sector hostelero, bien llamados camareros, y a mucha honra, que pongan los huevos de su futuro en otra cesta que no sea la del bar, y que vayan tejiendo los mimbres de otro oficio porque en este la cosa está más negra que los cojones de un grillo. Con perdón.La pescadilla de la que habla el titular de esta humilde misiva es manida hasta la saciedad en ambos lados de la tensa cuerda de la hostelería. Por un lado, y parafraseo a una inmensa mayoría… «es que las condiciones de trabajo, son las que son, ya sabe usté». Y por el otro, y replico al otro quorum… «no encuentro buenos camareros (me extiendo yo, profesionales)… y me tengo que conformar…».Por mi experiencia, y la compartida a base de viajes y confesiones con verdaderos virtuosos en ambos lados del negocio, y de sus historias vividas a pie de calle y de bandeja, el equilibrio existe.En una capital de la España vaciada, tan pequeña como bella y desconocida, sé, y lo sé, que a los mejores profesionales de la camarería barística nunca les falta tarea ni dónde desarrollarla. Las condiciones laborales… cuanta más excelencia, más capacidad de negociación. Como en todo. Y avanzo un paso más… éstos, los buenos, están hasta los mismísimos de currar y dar la cara al lado de desvergonzados que no hacen otra cosa que dejar a esta preciosa profesión, la hostelera, a la altura del betún. Y se creen camareros. ¡¡¡Basta ya!!!Sirva, lamentablemente, una pandemia, para que la criba redunde en una mejora de la profesionalidad, de la calidad hostelera y, por ende, del servicio al cliente. Basten estas líneas, sin querer posicionarme, aunque obligado me hallo, para que esta verdad subyazca; en cualquier ámbito, quedarán los mejores. Y espero que basten, también, para que las condiciones de trabajo mejoren y los empresarios consigan dormir más tranquilos. Y todos más contentos.Porque en los últimos tiempos, como aquí no es condición sine qua non la titulitis… y ya lo dijo Gracita Morales… «¡¡¡ cómo está el servicio!!!».



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