Benoit Ruiz de Veye


Ley Celaá    

01/02/2021

Unas reflexiones sobre la nueva Ley de Educación que acaba de entrar en vigor, y que, como padres de familia, nos afecta.
 En primer lugar, nace con polémica. Se ha tramitado rápido, en plena pandemia, cuando parecía que había temas mucho más urgentes: la rápida evolución de la enfermedad, la enorme crisis económica. Además, no se ha oído a toda la comunidad educativa; hay numerosas quejas de asociaciones, sindicatos, colectivos… muchas manifestaciones en contra, recogida de casi 2 millones de firmas, recursos. Y una vez más, no ha sido consensuada entre los principales partidos políticos. Casi cada legislatura tenemos una nueva Ley; no ocurre esto en los países de nuestro entorno. Señores políticos, esto no es serio. Para nosotros, nuestros hijos son muy importantes y queremos la mejor educación para ellos. 
En segundo lugar, ataca la libertad de enseñanza de los padres, recogida en la Constitución, para poder elegir la educación que quieran para sus hijos. Esta Ley promueve un incremento progresivo de puestos escolares en la enseñanza pública (aunque no sean necesarios) y se quita la ‘demanda social’ entre los criterios a tener en cuenta en la programación de puestos. Si hay suficientes puestos en la enseñanza pública, el Estado podrá eliminar la educación concertada, ya que entenderá que ya no hacen falta. Los que pagamos los impuestos somos los ciudadanos, y lo hacemos de nuestro bolsillo, de ahí que queremos que se utilicen para que nuestros hijos tengan una buena educación, de calidad y gratuita, ya sea en un colegio público o en otro colegio que tenga un ideario que nos guste (concertado). El Estado debe sufragar al colegio público y al colegio concertado en régimen de igualdad. El dinero no es del Estado, viene de nuestro bolsillo.
  Por otro lado, se quiere extinguir la educación diferenciada, dejándola sin conciertos. Se habla tanto de «cuidar la diversidad», pero cuando hablamos de la posibilidad de que unos padres puedan escoger un colegio de sólo chicos o sólo chicas porque creen que sus hijos y sus hijas van a rendir mejor, ya no toca «cuidar la diversidad» y es el momento de aplastar con la «uniformidad ideológica» del Gobierno de turno.   
(*) Pte Asociación de Familias Numerosas de Palencia



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