Ajo, guindilla... y limón

Javier San Segundo


Feliz Pala

02/01/2021

En los eventos, en la hostelería, en nuestros hogares y en los de los demás, y en la vida en general hay ciertas normas de protocolo que son necesarias, insustituibles y de obligado cumplimiento, sí o sí. Pero hay otras que no atacan, molestan u ofenden a los iguales y que, con el paso del tiempo, se han ido relajando para adaptarse a su contemporaneidad sin estridencias ni malentendidos, lo cual, en algunos casos me parece acertado, incluso más correcto que su anterior estatus, y en otras ocasiones tengo que comulgar con la corriente actual sin estar de acuerdo, pero sin poner el grito en el cielo, ni muchísimo menos.
Por esta razón que expongo, hoy es un gran día. Es el día en el que reivindico el uso de la Pala de Pescado como instrumento para llevarse a la boca, redundando, ese bocado preparado con tanto mimo y deseo que se transforma en sublime manjar de dioses cuando lo disfrutamos con la Pala de Pescado.
Placer inigualable, deleite gozoso, gloria bendita... en definitiva, puturrú de fua, cuando se hace de forma elegante, natural, discreta...en definitiva, fina. Os recomiendo, con toda la insistencia a mi alcance, la experiencia como tal, pero agregando esa sensación de disfrute prohibido hasta la fecha. 
En casos muy especiales, selectos, muy muy contados y de una sofisticación extrema justifico el uso del cuchillo para tal maniobra.... aunque nunca, por supuesto, en el caso de la chupancia lingual hacia el mismo para succión de los últimos restos de salsa. Eso no. Como consejo, porque muchos seréis noveles en este menester, comenzad, paso a paso y muy poco a poco, por la Pala, y sabréis cuándo, cómo y por qué utilizar el cuchillo. Lo sabréis. Me he quedado a gusto, queridos lectores. Por fin. De una vez por todas, he descargado de mis hombros esa pesada losa protocolaria que llevaba años cargando y que estaba contracturando constantemente mi musculatura gastronómica. Formemos legión de una elegancia moderna, actual, con la tradición, por supuesto, como manual de sobremesa, con respeto, naturalidad, empatía y educación.
Es un buen camino. Gracias por vuestra comprensión y paciencia. Pero sed agradecidos; os acabo de abrir una de las puertas para que seáis un poco más felices en este año que nos llega. En 2020 hemos aprendido a valorar detalles que antes pasaban desapercibidos, como la Pala de Pescado.



Las más vistas

Opinión

De libro y sofá

Cuánta falta nos hace abrir la mente a otros mundos para salir de nuestro enclaustramiento mental,