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Editorial

Sánchez sigue sin negociar con el resto de partidos las medidas contra la crisis

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La publicación ayer en el BOE del paquete de medidas aprobadas por un consejo de ministros extraordinario para tratar de paliar los efectos de la guerra de Ucrania supone el inicio de una carrera para contener la inflación en la que esta nos lleva muchos metros de ventaja. La comparecencia del presidente Pedro Sánchez trató el sábado de cumplir un doble objetivo: presentar un plan en cuya negociación salieron a relucir las diferencias entre los socios que conforman la coalición, pero también mostrar que el Ejecutivo dispone aún de capacidad de acción después del varapalo sufrido por el PSOE en las elecciones de Andalucía. El análisis que en el seno del partido han hecho sobre esos resultados indica que ha faltado comunicación de la acción de Gobierno, por lo que es previsible que se multipliquen tanto las iniciativas, como sus presentaciones.

Del plan aprobado sorprende, por una parte, la prórroga sin ningún cambio de una serie de medidas que se han demostrado inútiles para conseguir el fin que perseguían. La bonificación de 20 céntimos por cada litro de carburante es, quizás, paradigmática en este sentido, pues hasta ahora solo ha servido para que las petroleras aumenten sus márgenes comerciales, con lo que los consumidores no se han visto beneficiados a la hora de llenar los depósitos de sus vehículos. De la bajada del IVA de la luz, lo que causa desconcierto es ver como durante mucho tiempo se calificaba esa posibilidad como inviable -no deja Europa, decían- y en apenas cuatro meses lo han reducido, primero al 10% y ahora al 5%. Como contrapartida, el Ejecutivo está preparando un nuevo impuesto que grave los beneficios extraordinarios de las eléctricas, a pesar de las críticas que ya ha hecho llegar la patronal y de la batalla legal que plantearán las afectadas en cuanto entre en vigor.

La mayor duda que se plantea es por qué se ha tardado tanto en aprobar este paquete de medidas, habida cuenta de que las anteriores no han conseguido contener el IPC. Al mismo tiempo no se entiende que el contenido del plan no haya venido precedido de un debate parlamentario con el resto de formaciones políticas. El incremento desaforado de la inflación tiene ya tanta importancia y sus efectos están siendo tan perniciosos en las economías domésticas que conviene implicar a todos los partidos en su solución. Claro que para eso, el Gobierno debiera olvidarse de los réditos políticos que pudiera otorgarle la aplicación de esas iniciativas. Pensar que entregar un cheque de 200 euros a las familias con los ingresos más bajos puede tener efectos en la percepción del Gobierno es no quitarse las gafas de ver de cerca, justo lo contrario de lo que necesita la política en un momento de fuertes incertidumbres como el actual.