Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Se va, se va, se va... se fue

06/05/2021

Ayuso dijo aquello de “España me debe una, echar a Iglesias del gobierno”, y ahora la presidenta madrileña podría decir que España le debe dos, echar a Pablo Iglesias de la política.

Ha salido además por la puerta pequeña, sin el deber cumplido y sin nadie que le despida haciendo valer su buen trabajo. Deja atrás un partido menguado por su pésima dirección y un gobierno en el que no aportó nada relevante, aunque es Pedro Sánchez el principal responsable de que exista práctica unanimidad en calificar el gobierno de coalición el peor que nunca ha habido. El eligió a Iglesias como socio cuando ya se sabía cómo respiraba el líder de Podemos, fue Sánchez el que aceptó los nombres que le exigía para ocupar ministerios, y el que aceptó un disparatado programa de coalición, aunque Sánchez engañó también a Sánchez y una vez firmado el pacto hizo y deshizo lo que le dio la gana.

Iglesias no se ha ido, le han echado. Sus votantes, que a la hora de la verdad no le han respaldado suficientemente; le han echado Errejón y Mónica García, que acumularon los votos de los desencantados de Iglesias. Y le ha echado, por supuesto, Isabel Ayuso, que iba ganando más y más terreno a media que Iglesias la llamaba fascista, ultraderechista y otras lindezas. Pero sobre todo a Iglesias le ha echado Pablo Iglesias.

Por su prepotencia, su falta de criterio político y personal, su nepotismo, su machismo, su escasa afición al trabajo, los trapicheos económicos de su partido – tendrá que responder de ellos, ha perdido la inmunidad parlamentaria- y su atracción por los socios menos deseables, como los independentistas y Bildu. Le ha echado de la política el equipo que formó y su grupo de incondicionales, que provocaban un rechazo inconmensurable, desde Echenique a Montero, pasando por Monedero, Rosell, Belarra o el militar que se presenta a todas las elecciones y nunca consigue escaño, Julio Rodríguez. Le ha echado de la política su falta de respeto a las instituciones y a la Constitución, su demagogia, su obsesión por controlar cualquier sector de la sociedad que considere un peligro para ejercer el poder a su manera.

La política española estará mejor sin Pablo Iglesias dentro, y ahora le toca a Pedro Sánchez tomar las decisiones oportunas para librarnos de algunos de los personajes que Iglesias ha dejado colocados en su gobierno. El presidente tiene ya sus barbas en remojo: ha cosechado el peor resultado de la historia del Psoe y se ha dejado arrebatar el liderazgo de la izquierda. Madrileña por un partido aparentemente menor, el creado por Errejón hace apenas dos años.

El triunfo de Ayuso ha sido un revulsivo para sus adversarios, pero también debería serlo para el PP: Casado y su equipo están muy lejos de lo que representa Ayuso, por mucho que Casado salga en todas las fotos.



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