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Julio César Izquierdo

Campos de Tierra

Julio César Izquierdo


A la calor

14/05/2022

Un golpe de calor como quien recibe una guantada a mano abierta. El tiempo tiene sus cosas, sobre todo por mayo que era por mayo. Ha tocado sacar la botija de la fresquera antes de tiempo. O es que se nos olvida de una temporada a otra. Eso dice Tiburcio, que esta mañana se dio un garbeo por la plaza para investigar el Bus Leader. Gente muy maja que explicaba cosas muy interesantes, me cuenta. La verdad es que ponen empeño en el asunto del desarrollo rural, aunque me apunta que lo ve más para los jóvenes, que él ya tiene todo el pescado vendido. Y que llevan ya más de veinte años trabajando por la causa, señalando que sin grupos de acción local no se hubieran materializado muchos de los logros conseguidos en nuestros pueblos y municipios. Bien. Está contento, con optimismo y a mí me llena de gozo, como decía el otro. Eso sí que es acercarse al personal, interactuando, hablando, escuchando, poniendo en común. Seguro que surgen nuevas iniciativas. Ojalá. Al final el Bus ha llegado como el que vende la fruta o el pan, silbando, casi llamando a la puerta. Como diciendo somos nosotros, de los vuestros. No venimos a dinamizaros la vida, venimos a contar y sumar juntos. Y lo que es más importante, a escuchar lo que tengáis que decirnos. Tanta ha sido la emoción que ha vivido que se ha ido de paseo sin bastón ni nada, como si se hubiera quitado algunos complejos y cicatrices de encima. A la vuelta, no perdona, cuatro raspas de queso, unas de lomo fino y un trago largo de clarete. Dice que le va mejor que el ibuprofeno. De nuevo, como en sus primeros tiempos de existencia literaria, ha querido colgar su tradicional pancarta de 'Sin pueblos no hay futuro' en el balcón de casa. Incluso ha puesto una cinta en el viejo radiocasete con unas de Mayalde. No bailo porque me descuajeringo, espeta con su habitual socarronería. Ahí lo deja, sentándose a la sombra de su pino de patio añejo, perdiendo la mirada en un cielo transparente, pero que deja entrever cosechas cercanas y cortes de alfalfa. Suena un pito, claxon, para ser más exactos. Son los del Bus que le invitan a dar unas vueltas hasta el próximo destino. Se sube. Supongo que se bajará en la próxima. Como un crío con zapatos nuevos que disfruta de la revelación.