Desde Tierra de Campos

Julio césar Izquierdo


Amanece otra vez

27/06/2020

Dice Tiburcio que hay películas que, vistas ahora, tienen más sentido que el día de su estreno. Incluso que sus finales son, a fecha de hoy, más imprevisibles que antaño, donde el orden era otro. Tal vez sea porque cada tiempo marca sus tendencias. Me lo cuenta mientras riega el huerto, apoyando las témporas en una ancestral garrafa de herbicida. Es que el culo lo tengo reservado, sin derecho de admisión ajena, dice al viento. Ves, las acelgas ahí están, suspirando a ser rehogadas con patatas y pimentón. Hay ratos que se enzarzan en conversación con las lechugas, intimidadas por las alcachofas cercanas. Que sí, zagal, que hablan y yo contesto mientras voy cambiando la goma de surco. Acércame la azadilla y tapa ahí con un poco de tierra. No lleva motor, va a garbanzos. Y se desternilla hasta que le entra hipo. ¿Quiere que le asuste sin previo aviso? Mejor majo, porque si me mandas una misiva igual me pillas criando malvas. A un vecino mío le dio un tabardillo, pero al final se le quitó. Menos mal. Que se pasa mal rato. Bueno, Cojoncio tuvo lo suyo pero luego descansó. Para siempre. A veces también aparece por aquí. ¿Cómo? Lo mejor que haces, que una buena alimentación y sana es imprescindible para salir del agujero. ¿Agujero? De mal agüero. Oye, ya está circulando el personal a lo loco. Y sin faldas. Ni pantalón. Si van a la piscina no van a ir vendados. Me está liando, como siempre. Y no me engaña. Es lo que hace siempre cuando no quiere mojarse. Va. ¿Acercas el botijo? Es de los buenos. Y que digo que ya se acabó la alarma. Lo que remite es el tiempo, que lo canta la boya y es tenor de las buenas. Entiendo. ¿Y qué? ¿Contento? Igual que ayer, sin novedades en el frente y con arrugas en los párpados. Me parece que se me ha metido un mosquitín y me lagrimea. Igual es de emoción, que pronto estarán aquí los nietos y los hijos del pueblo. Míos no son todos. ¿Qué? Nada. Miraba hacia el altozano, recordando tiempos de mies y parbones. Amanecía pronto y anochecía tarde, se juntaban las horas, como en tiempos de confite. A veces incluso te daban una cuca, si era fiesta. ¿La cuca? La pasta de baño. Soy muy limpio y dinero toma, para que vayas a por lo de siempre al ultramarinos. Total, muy acuático. Sea.