APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


No a la locura colectiva

14/10/2020

La victoria de Rafa Nadal aparece como la única buena noticia en la España del coronavirus y las cosas se van complicando cada vez más sin que se atisben los remedios necesarios. A pesar de la situación, no parece que en España se acerque el momento en que los españoles se muestren dispuestos a cambiar el rumbo de las cosas y a ser conscientes de la necesidad de hacerlo antes de que sea demasiado tarde. Parece mentira, pero es así, y de esa manera se exhibe un comportamiento muy generalizado que no da un paso en el camino de la rectificación y de las soluciones necesarias. Ante una situación como la que vivimos, el comportamiento, sobre todo de los más responsables, tendría que ser radicalmente distinto, para evitar caer en el abismo.

Y llegó el 12 de octubre y pasó, sin que las cosas cambiaran, cuando era una ocasión muy propicia para la rectificación y para comenzar a caminar por la senda del abandono de la locura colectiva, sobre todo a la vista de que la pandemia no se corrige seriamente y de que nos estamos jugando la continuidad de España como destino colectivo viable. Todavía uno no se puede creer que en tales circunstancias a los señores de Vox no se les ocurra otra cosa que la moción de censura contra el Gobierno, cuyo debate se ha fijado para el 21 y 22 de octubre. No consuela mucho saber que la moción no va a prosperar de ninguna manera. Basta con saber que se trata de una decisión impresentable e inútil.

Menos mal que el Rey Felipe ha salido adelante de la situación que vivía semanas atrás y que está demostrando ser consciente y además responsable, como no lo son muchos de los líderes políticos especialmente de la derecha y ultraderecha. Y a continuación va el presidente Sánchez, un político con el suficiente sentido de la responsabilidad como para saber marcar el camino que lleva al sueño de las soluciones, al que habrá que apoyar en esta empresa. Me parece mentira tener que apoyar claramente el tandem de Jefe del Estado y de Jefe del Gobierno para el intento de salir de la oscuridad y de las situaciones desesperadas, pero no veo más remedio que hacerlo, ante esa indiferencia que amenaza con perdernos.

No me lo creo, pero es cierto, que la dirigente ultra llamada Monasterio ha hablado de "las políticas totalitarias de Sánchez", sin que se haya producido ninguna revolución en este país. Vamos a tener un poco de paciencia y esperar que esos juegos caigan en el total fracaso que no tengamos que lamentarlo durante toda la vida y hasta la eternidad. Hay que esperar que la derecha sensata reaccione y se comporte como es obligado hacerlo y como Sánchez otras veces en el pasado ha hecho. De lo contrario, que Dios nos salve del trance y nos conduzca por el camino recto para que el país no se vaya al diablo sin remedio. Porque los españoles nos merecemos otra cosa.

La derecha no ultra tiene que reaccionar ya, a sabiendas de que la derecha ultra sólo parece dispuesta a hacernos seguir el camino de la perdición. Sánchez y Ayuso tienen que terminar de volver al camino del entendimiento, y lo mismo quienes se encuentren en tesituras semejantes, pues lo contrario redunda en el hundimiento político y moral de España. La derecha no ultra tiene la ineludible obligación de buscar y fomentar el entendimiento con la izquierda, aunque no le guste, aunque le incomode, pues son más importantes los objetivos de hacer salir a España de esta situación en que ha entrado. Todos tienen el deber de coadyuvar al remedio del caos. Esperamos y deseamos que lo hagan.