Tribunal Libre

Dionisio Lamas Muñoz


Valores: el amparo

09/11/2020

En todas las naciones de la Tierra el desamparo de las gentes desdichadas, siembra el desconsuelo cuyo grito desgarrador traspasa la cima de los montes, y sube más allá de las nubes conmoviendo el corazón del Creador. En todos los tiempos el ser humano de sentimientos adormecidos, es incapaz de hacer un solo gesto de auxilio por quienes el infortunio les ha despojado de todo bien, del calor de un hogar, y les arrastra hacia la incomprensión absoluta.
Por ello mismo, quienes asisten a los desheredados de todas las naciones, realizan los actos más nobles, y reciben en su interior el aliento divino, cuya energía les imprime y les dota de la fuerza que acrecienta la  capacidad de aflorar la sonrisa en la     humanidad. 
Los que salvan de la humillación a cuantos infortunados por los azares sociales alcanzan gloria efímera unos días, y otros perecen en la opresión del olvido de quienes les encumbraron, son dignos del agradecimiento eterno por su grandísima compasión hacia los humillados.
Cuantos remedian con su entrega voluntaria la desgracia y mitigan sus efectos, los cuales se ciernen sobre los débiles que pierden la familia o el trabajo,  quedando a merced del auxilio y de la generosidad, la cual no descansa día y noche con el fin de repartir consuelo material y humano en medio de la aflicción, y de dar esperanza en un mar revuelto por la tempestad de futuros tenebrosos en mundos llenos de ingratitud, quienes remedian, dan una luz y una ocasión para continuar la labor que asegura el sustento de los desamparados por todos sus días, ellos merecen la alabanza de los Ángeles. 
Esos que ofrecen su vida humanizando cada acto por sus semejantes y que están o estuvieron siempre en el momento adecuado, junto a los que no encuentran su horizonte, ni desde las altas cumbres ven el resplandor del alba, ni descubren el empeño de la conquista, o la belleza de la alegría y de la amistad, esos son acreedores del reconocimiento de los héroes. Cuantos esparcen bondad, y por tal bondad otros logran el éxito en sus empresas, o los que ponen en las manos de los modestos y sencillos la corona del triunfo y consiguen justicia a sus sacrificios, merecen la gratitud de la humanidad y la sonrisa del Altísimo.