Fernando Jáuregui

TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Diez puntos para cambiar España ya mismo

06/05/2021

La gran reflexión ha comenzado, porque el resultado de las elecciones de este 4 de mayo en Madrid no permite que todo siga como estaba. Es preciso un giro importante en la conducción del país, y yo diría que lo que se avecina, o debería avecinarse, se puede condensar en diez puntos a mi juicio de considerable trascendencia:

1.-El 'redondismo' y el 'tezanismo', tocados. Ya no será fácil gobernar desde la pura imagen; y los errores tanto de Iván Redondo, menospreciando a la candidata 'popular' a la presidencia de la Comunidad de Madrid y destinándola a ser 'aplastada' por Pedro Sánchez, como los de José Félix Tezanos, despreciando al electorado 'tabernario' del PP, han de pasarles factura.

2.-Porque Sànchez no podrá seguir gobernando como hasta ahora, ni siquiera con las vacunaciones a toda marcha y con la UE aceptando, en principio y a falta de una inspección más a fondo, el plan económico de reconstrucción. La coalición, con la marcha de Iglesias, está tocada, y el 'Gobierno Frankenstein', esa coalición dentro de la coalición alentada por el exvicepresidente segundo, más todavía, sobre todo con lo que está ocurriendo en Cataluña para la formación del Govern. Que, por cierto, es bastante grave y necesitará nuevas fórmulas y soluciones para tratarlo.

3.-El presidente del Gobierno tendrá que meditar, a raíz de los resultados del PSOE, en lo ocurrido a los partidos socialistas de Francia, Italia, Grecia y alguno de los países del norte. Habrá de aproximarse más al talante del portugués Antonio Costa, que poco tiene que ver con fórmulas 'opacas' de ejercer el poder. Y reflexionar por qué el partido de Errejón ha sobrepasado al histórico PSOE en la Comunidad más importante del país. Y no, no es culpa de Gabilondo. No en su mayoría, al menos, aunque el candidato se vea obligado ahora a dar un paso a un lado.

4.-Pablo Casado debe convertirse en interlocutor privilegiado de La Moncloa. No es que la victoria de Ayuso le haga subir muchos peldaños en la escala hacia Moncloa, pero esta victoria en Madrid, generosamente compartida por Isabel Díaz Ayuso, a la que no apetece 'ascender' a la presidencia del PP, insufla nuevos aires al principal partido de la oposición.

5.-Porque la práctica defunción de Ciudadanos y el hecho de que Vox no sea necesario para gobernar Madrid no hace sino fortalecer al PP antes unas más o menos próximas elecciones generales.

6.- Elecciones que pienso que no se celebrarán este otoño, sino después, tal vez en primavera, si es necesario: sería irresponsable reproducir ahora otra campaña electoral (tan terrible como la madrileña) con toda Europa observando antes de 'aflojar la bolsa' de los fondos. Fondos cuya gestión, eso sí, debería ser compartida con la oposición si realmente se quiere instaurar un 'nuevo espíritu' en la ahora montaraz política española y hacer que la UE nos vea con otros ojos.

7.-No solo Pablo Iglesias pertenece a la 'vieja política'. Hay al menos dos ministras 'iglesistas' que habrían de ser relevadas en una cada vez más urgente remodelación del Ejecutivo central, dejando a Yolanda Díaz manos libres para gobernar Unidas Podemos con otro talante. Y para aproximarse a la reunificación con el partido de Errejón-Mónica García, creando una izquierda-a-la-izquierda muy distinta de la que imaginaba Pablo Iglesias, cuya marcha de la política destapona tantas cosas.

8.-Y, desde luego, en otros ámbitos partidarios también se impone una renovación. Es de lamentar la catástrofe de Ciudadanos, con un buen candidato como Edmundo Bal, pero considero necesaria la dimisión inmediata de Inés Arrimadas, que mucha culpa tiene, aunque intente quitarse el muerto de encima, en lo ocurrido: mociones de censura fracasadas en Murcia y Castilla y León, salida precipitada de Cataluña, cambios constantes de dirección política...

9.-Es preciso restablecer una mínima coordinación autonómica, dando nuevo protagonismo en una política acelerada de reformas a algunos 'barones' de indudable peso específico: García Page y Fernández Vara, Ximo Puig, Lambán, Fernández Mañueco y Juan Manuel Moreno Bonilla, Iñigo Urkullu y, sobre todo, Alberto Núñez Feijoo, tienen que pesar más en la política española en conjunto, no solo en sus territorios.

10.-Igualmente necesario es establecer una relación 'estatal' con Cataluña. No una Mesa desde el Gobierno central con sus ya no tan 'aliados' secesionistas, con guiños y concesiones constantes de tapadillo, que tanto merman la credibilidad de la ciudadanía en sus representantes. Creo que al menos el líder de la oposición debería ser constantemente consultado e incluso participar en esas conversaciones, que no tanto negociaciones. De la misma manera que Casado debería tener un papel destacado en las conferencias de presidentes autonómicos.

Esta especie de 'decálogo' supone, desde luego, muchas mudanzas que no estoy seguro de que nuestros representantes, eso que se llama 'clase política', estén dispuestos a afrontar a muy corto plazo. Pero no tenga usted la menor duda de que, de una manera o de otra, acabarán imponiéndose más bien pronto que tarde. Allá ellos si no han sacado las lecciones correspondientes de los terremotos políticos que acabamos de vivir.



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