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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La inexperiencia pasa factura

22/09/2021

No tener ni idea del negociado al que le mandan a uno acaba pasando factura. En el caso de la exministra Laya, de momento ha provocado su imputación, y ojalá que la justicia que investiga el 'caso Ghali' no vaya más arriba, porque es absolutamente seguro que Pedro Sánchez no solo conocía esa peripecia de traer clandestinamente a España al líder del Frente Polisario con falsa identidad y sin cumplir los trámites aduaneros, sino que es posible que el propio presidente diera instrucciones a su ministra de Exteriores para que organizara el traslado clandestino.

Laya sabía y sabe mucho de comercio internacional, de hecho, cuando se la designó ministra de Exteriores se publicó que su intención era que ese cargo diera brillantez a su currículum para dirigir la Organización Mundial del Comercio, a la que aspiraba. Pero de lo que tenía que saber en Exteriores, poco. Ni siquiera era consciente de la importancia de mantener unas buenas relaciones con Marruecos. Como tampoco sabía que era imposible traer al líder Polisario a España sin que lo supieran los servicios de inteligencia marroquíes al cuarto de hora. Es más, Brahim Ghali ya había estado en España porque los gobiernos de turno habían pactado su viaje con las autoridades marroquíes, y no pasó nada; como había ocurrido en varias ocasiones con su antecesor, Abdelaziz. Los marroquíes tienen muy buenos profesionales de la inteligencia en España, y además mantienen relaciones estrechas con los servicios de inteligencia y de seguridad españoles, porque trabajan estrechamente contra el terrorismo islamista y contra las mafias de la inmigración.

El caso Laya abunda en la idea que en política y fuera de política hay que apostar por expertos. Lo sabían muy bien Adolfo Suárez y Felipe González, que reconocían sus propias carencias de gobierno y llamaron a personas de la máxima cualificación. Los siguientes presidentes tenían banquillo en sus partidos, pero Sánchez no solo metió a Podemos en el gobierno –todos inexpertos- sino que buscó un "gobierno bonito" con personajes para presumir pero, excepto en dos o tres nombres, sin idea de lo que significaba gobernar.

No aprende, y en la remodelación de julio tampoco apostó por los mejores, sino que quiso mujeres, juventud y municipalidad. Así nos va. La última peripecia bochornosa la protagoniza Reyes Maroto, que se felicitaba de que el volcán pueda provocar una ola de turistas a la isla de La Palma.

Mujeres, jóvenes y municipalidad no está mal. Pero ¿por qué no los hombres y mujeres más capacitados para ocupar determinados cargos en un gobierno? La experiencia es un grado importante, y en España, ni siquiera el presidente tenía experiencia previa de gestión. Se nota, por desgracia. Por ejemplo, un presidente de gobierno, además de aconsejar prudencia habría dado la cara por sus ministros. Sánchez sin embargo dejó solo a Ábalos con el caso Dalcy, y a Laya ante el caso de Brahim Ghali. Como si él no hubiera autorizado las dos visitas …