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Carmen Quintanilla Buey

Otra mirada

Carmen Quintanilla Buey


Post-fiestas

26/08/2022

Ya pasaron, sí, y con Gloria. La pena, si existía para determinadas personas, seguro que fue muy disimulada con el fin de no romper el ritmo tan repleto de buena voluntad de cara a los días festivos y patronales en honor a Santa Rosa de Lima, en el pueblo de Venta de Baños. Lo cual es muy meritorio a la hora de buscar pros y contras. Pues sí, se tocaron todos los palillos, además de todos los instrumentos musicales.
He acudido a casi todo. Durante el día a todos los actos, En los nocturnos, a algunos.
El pregón literario, que pronunció mi amigo Fernando, además de magnífico me pareció muy meritorio en el aspecto de recopilar etapas, fechas, dichos...y casi todo relacionado con el Ferrocarril, que aquí durante tantos años  ha sido un magnífico Rey en funciones, y se ha quedado  en un pobre Rey destronado. Aquella estación de silbato y campanilla, ahora hace juego con el pasado Rey de España. Ambos fueron...pero ya no son. El pregonero popular, que al parecer ha sido
vecino del pueblo, también demostró mucha preparación, y sus recuerdos y añoranzas puestos de relieve, conmovieron y emocionaron. Fue muy aplaudido, en un amplio frontón repleto de público. Las Rosas, y Rositas, como su definición indica, formaron un ramillete con mucha lozanía variopinta. Y los mini maquinistas preguntaban por qué no eran maquinistas completos. En el homenaje a la Veteranía, -no digo a los mayores, porque mayores se es a partir de los veinte años- compartí mesa con  Angelita y su marido que son la mar de majos, y disfrutamos de cositas muy ricas, complementadas con buen vino, mientras una orquesta -por cierto muy buena- interpretaba aquello de «¡Al partir, un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adiós....!». Lo del  «adiós», interpretado de distintas maneras, se reflejaba en las caras con gesto nostálgico. Y en cuanto a la vaquilla que condimentan las peñas y  tan amablemente reparten, siempre llego tarde, pero la peña El Palomo ha tenido la atención de guardarme un platito. Riquísima, y muchas gracias. Muy buen comportamiento por peñas que han sido como el condimento en los grandes menús. Y Conchita, la mejor restauradora de Castilla, todos los años se da maña para localizarme e invitarme a un buen vino de Ribera de Duero.
Pero como no todo en la vida es de color de rosa, a la vez que terminaba la fiesta, terminaba la vida de Juan, uno de mis mejores vecinos. Lo he sentido muchísimo. Descansa en Paz. Y un fuerte abrazo para vosotras, Olga, y Lisi.
Y en la Misa Mayor, tuve de frente y muy cercana, la imagen de Santa Rosa de Lima. Me prometió muchas cosas buenas. ¡¡A ver si las cumple!!