El rincón palentino

José Javier Terán


Confinados de nuevo

14/10/2020


Pues va a ser que, por mor del escenario en el que nos estamos moviendo y viviendo día a día últimamente, no cabe otra que volver a hablar del maldito coronavirus de marras –si es que hubiésemos dejado de hablar de él desde siete meses para acá, claro; que me temo que no-.  
Y es que ya ven que por lo que más cerca nos toca, y a la vista de los datos que arrojamos los palentinos y que analizan las autoridades sanitarias al respecto, a la capital palentina se nos ha vuelto a confinar durante catorce días –confinamiento perimetral, lo han llamado-, como consecuencia de haber sobrepasado los parámetros establecidos para una evolución considerada como normal con respecto a esta pandemia del Covid-19 que estamos padeciendo. 
Y claro, llegados a este punto, cabría pensarse que los números son sólo eso, números; pero las cifras, aunque sean de por sí frías, cantan por sí solas y nos sitúan donde nos sitúan en la escala elaborada a tal fin.  
Lo cual no quiere decir que el personal no ande cabreado y trayendo a colación en conversaciones a nivel de calle el tan manido comentario –pero no con cierta lógica y razón-, de que aquí estamos pagando justos por pecadores.  Y a continuación, para abundar aún más en su certera apreciación, detienen el paso, echan mano de la memoria y ponen de manifiesto multitud de ejemplos en los que se aprecia bien a las claras la serie de incumplimientos por parte de unos cuantos de las normas sanitarias mínimas así establecidas; que luego traen como consecuencia situaciones padecidas no deseadas, como esta del confinamiento.
Y, aunque este aislamiento o encierro perimetral actual, resulta ser en la práctica más blando que el padecido en los meses de marzo y abril pasados, no deja de surtir inconvenientes de todo tipo en nuestra movilidad más allá de los límites capitalinos, tanto en las entradas como en las salidas de la capital; lo que repercute también, ineludiblemente, en la actividad económica de la capital y la provincia, ya de por sí mermada.
Al final, por supuesto, uno hace una reflexión y piensa que, de manera general, se puede contribuir mucho más a la erradicación de esta pandemia.