Desde mi ventana

Toyi Marcos Sosa


IVA: impuesto del pobre

26/07/2020

 «España es el país más maravilloso del mundo» No sé quién lo dijo, pero alguien lo ha dicho. Y el común añade: Y Pedro y Pablo tienen el más maravilloso trabajo del mundo.   España es un país deficitario donde algunos desde el Gobierno dan legalidad a la mentira. Endeudados hasta las cejas en las instituciones del Estado ni un solo recorte. En resumen, que  estamos condenados a soportar un club de unos cuantos que cuando hablan de corrupción no hay ninguno, que sea capaz de tirar la primera piedra.  
España no está valorada en nada y como dice el economista Gay de Liébana “Las organizaciones empresariales están subvencionadas y no son independientes y los  sindicatos, no son independientes, y en la medida que no haya independencia esto no irá bien” y pregunta: «¿Dónde ha ido a parar el dinero del orden de 400.000 millones del BCE para que fluyera el crédito a las empresas?»  Y el economista se responde que a los bancos pero éstos han hecho un Credit Crunch y ese dinero por medio de otro lío ha ido a parar al sector público y se expulsa al sector privado.
Rutte, primer ministro de Holanda da un baño de realidad, de responsabilidad a nuestro presidente de lo que debe ser un buen estadista. En ningún país europeo ocurre lo que aquí. Los españoles hemos visto muchas veces contar con los dedos y  conociendo el percal, sabemos, que los platos rotos siempre los paga el pueblo. El compromiso adquirido con la CE no parece ser una broma y harán, que se tomen medidas muy dolorosas sobre el IVA, el campo laboral, en las pensiones, sueldos de los funcionarios, etc. 
Pero Europa, que se sepa, no ha advertido al Gobierno de España que debe practicar exhaustivos recortes en una nación con 17 CCAA con sus parlamentos correspondientes, 23 ministerios, cientos de coches oficiales, regalías a las CCAA separatistas en cientos de millones sin auditorias, ni de las muchas dependencias, chiringuitos refugio de amigos, parientes, enchufes y asesores que no saben para qué están, sino es para cobrar.
¿Qué país puede soportar esto? ¿Quién pagará el coste del dinero? Ellos no, pero te dirán, que Europa manda. Y el pueblo, a callar.



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