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Víctor Corcoba

Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Múltiples crisis

07/09/2021

Vivimos tiempos difíciles en todos los continentes. El agravamiento de situaciones verdaderamente escandalosas nos dejan sin aire. Hoy más que nunca, por tanto, se requiere la unión entre los moradores de la tierra, al menos para hacer frente al aluvión de crisis convergentes que nos acechan, que son considerables y variadas. Para empezar, tenemos que hallar otros vientos más humanos y saludables. Nos movemos en un ambiente contaminante que nos amortaja el alma. La sociedad tiene que soportar los elevados costos de este espíritu corrupto que nos está dejando sin fuerza; y, lo que es peor, sin vida para poder renacer y levantarnos. Son multitud las penurias que han de soportar muchos de nuestros análogos. Necesitamos respirar otras atmósferas menos repelentes, que donen vida y no la resten, que siembren paz y no conflictos, que generen lenguajes de amor y no de venganza. Porque, al fin, la desolación que soportamos es tan fuerte que hemos enfermado por completo.
Sin duda, la capacidad de entusiasmo se ha devaluado, en parte por esa ausencia de salud espiritual de nuestro propio linaje. Requerimos de otros ojos, de otros oídos y de otro tacto, para batallar por unos horizontes mucho más regeneradores. Andamos a la deriva y esto no es bueno para nadie. El soplo asistencial  tiene que caminar por todos los rincones del mundo. Hay que ampliar el acceso humanitario si queremos vislumbrar un futuro más equitativo. Todas las culturas tenemos que hablar con una sola voz, para conciliar actitudes y mantener los derechos humanos, para poder ser agentes reconciliadores, mujeres y hombres de paz. También los que nadan en riquezas, tampoco se sentirán tranquilos, si no cuentan con la estimación de los demás. Así, pues, para salir de este desánimo circundante, la mejor terapia es la de tomar otras miradas que modifiquen nuestros interiores, el propio corazón, para entonar el cambio de la unidad reconciliada. Al fin y al cabo, lo trascendente, es poder dormir sin miedo y despertarse sin angustias. 
Precisamente, esta sociedad dominadora y salvaje, requiere con urgencia hablar claro y profundo para poder emigrar de este suicidio global que es la violación de la verdad.