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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


Un libro, un hijo

14/01/2022

Un libro es como un hijo. Lo que fuiste, lo que la vida te enseñó. Aquello que te impresionó de los demás y que tejiste con mimo es lo que ahora ha hecho mi colaboradora y amiga Beatriz Quintana Jato: hacerlo hijo, hacerlo libro. Es triste que una catedrática como ella, que ha ejercido durante tantos años y que ha estudiado la vida y obra de tantos autores, no pueda ver su libro publicado por una gran editorial, lo que implicaría una tirada digna y el acercamiento a muchos lectores que quieren saber sobre las notas que ayudan al estudio de tantos autores y a la comprensión de sus trabajos.
Sabemos que no se trata de un libro cualquiera, que la edición es muy chiquita y no se pone a la venta en ningún sitio, por lo que, quienes han venido siguiendo sus publicaciones en Diario Palentino y Curiosón, tienen ya un ejemplar leído, que pueden revisar cuando les apetezca. Pero, no sé por qué, aunque se trate de lo mismo, te gusta sentirlo en la mano; incluso olerlo, que se impregne tu cuerpo de esa savia que presumimos en sus hojas, que es un poquito de lo mucho que va recogiendo nuestro equipaje a lo largo del tiempo. Yo quería saber cosas de los escritores cuando estudiaba, no como ahora, convertida la televisión en una pelea por desentrañar la vida de cuatro personajes famosos, cuando la vida es un momento y poco han aportado todos ellos que merezca la pena. En la reseña que hace de Arconada, palentino de Astudillo, ya afirma Beatriz que se le puede considerar primer autor de novela social en España, con La Turbina, donde se plantea la lucha entre el fatalismo y la resignación. Todo esto, antes de que apareciesen las novelas de Cela y Baroja. Otro artículo desentraña la figura del leonés Enrique Gil y Carrasco y ya dice Beatriz que «su tierra fue el objeto perenne de su añoranza cuando estuvo lejos. En concreto, Villafranca, con su plácida calma y su belleza, dejó en él un poso de dulzura que nunca perdió».
Las noticias llegaban con retraso desde Europa y cuando aquí se publicaban los éxitos diplomáticos del poeta, Enrique agonizaba lejos. Machado, Casona, Rimbaud, Castelao, Blas de Otero, Concepción Arenal, Lorca, Pardo Bazán, un centenar largo de semblanzas que recogen muchas historias que desconocíamos o que olvidamos. Enhorabuena, Beatriz, por ese hijo, que es el nuestro también.