Editorial

Las ciudades están vivas y se adaptan a los tiempos

Diario Palentino
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Queda mucho por recorrer, aunque se van dando pasos en el sentido que demanda el planeta

Las ciudades no son entes abstractos que surjan de la noche a la mañana en mitad de un valle, en un cruce de caminos o junto a un cauce fluvial o a un lugar de costa. Han nacido de distintas circunstancias y momentos históricos, unas al albur de una victoria militar, otras al amparo del señor de turno, creciendo a partir de una pequeña agrupación de viviendas, aprovechando la prosperidad del comercio, la fuerza del clero, la proliferación de los gremios o la expansión de los reinos. O por la suma de dos o más razones o, en tiempos mucho más modernos, por la conveniencia de asentar servicios e industrias florecientes o por la necesidad de dotar adecuadamente a los cada vez mayores aparatos de las administraciones. 
Sea como fuere y tengan el origen que tengan, las ciudades han ido cambiando con el paso del tiempo, adaptándose a las necesidades de sus habitantes y a los pormenores coyunturales. Como entes concretos, pero vivos, que son, han tenido que responder a las demandas de salubridad, de comunicaciones, de vivienda, de modernidad, de conectividad, de accesibilidad y de comodidad. Y a las cambiantes mareas de los hábitos sociales. También Palencia, por supuesto, que poco o nada tiene que ver con la ciudad medieval, aunque conserve algunas trazas. La barrera natural del río y la artificial del ferrocarril la han forzado a crecer longitudinalmente y a buscar una transversalidad más o menos permeable. Ha vivido, como casi todas, el boom del ladrillo y ha sufrido, de igual modo, los efectos de las crisis económicas, muy especialmente la de 2008, que todavía arrastramos y a la que ha venido a sumarse la derivada de la pandemia, con cierres de negocios, aumento del desempleo y acusada disminución de la actividad. Y, de unos años a esta parte, ha empezado a surcar el camino de la sostenibilidad, la eficiencia energética, la protección del medio ambiente, el transporte limpio, el reciclaje y la reutilización. Queda mucho por recorrer en todos estos aspectos, aunque se van dando pasos en el sentido que demanda la supervivencia del planeta.
 Claro que no toda la ciudad se ha transformado al mismo tiempo o de igual forma. En algunos barrios se nota más que en otros ese nuevo espíritu, mientras que la actividad también varía de unos a otros, en función de muchas cosas, desde la edad media de sus vecinos a la cercanía o lejanía de los centros administrativos, pasando por el estado de sus infraestructuras y sus comunicaciones. El PERI para la planificación de actuaciones de rehabilitación, regeneración y enovación urbana, que tramita el Ayuntamiento, incluye el estudio de nueve ámbitos, con sus problemas y las propuestas de los técnicos. Una hoja de ruta para avanzar mejor y tropezar menos, que conviene aprovechar al máximo.