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 Mª Ángeles de la Torre Bugidos

Mª Ángeles de la Torre Bugidos


¡Feliz Navidad!

20/12/2021

Uy, perdón... Acabo de caer en la cuenta de que usar la palabra 'Navidad' resulta ser políticamente incorrecto. ¿¡Quién sabe si algún día será aún más políticamente incorrecto lo de desear felicidad!?
Se justifica el cambio de la palabra Navidad por la de Fiestas con la excusa de no ofender a personas que no comparten las creencias cristianas. Pero mirándolo desde mi sensibilidad particular, que sí soy cristiana, no solo respeto sino que valoro, agradezco y considero una riqueza a nivel humano que me deseen un feliz Hanukkah (judía) o Eid al-Fitr (fin del Ramadán - islam), el festival Holy (hindú) o el año Nuevo Chino y otras tantas celebraciones que manifiestan la dimensión espiritual inherente al ser humano.
Por esa razón, me ilusiona mucho poder compartir cada año la Alegría de nuestra creencia cristiana en el Misterio de la Encarnación: Dios elige hacerse uno de nosotros.
Así que, me pregunto si al desear una 'Feliz Navidad' realmente estamos hiriendo sensibilidades de creyentes de otras religiones diferentes a la cristiana o en realidad estamos hiriendo la sensibilidad de quienes enarbolan la bandera del respeto y de la libertad por encima de todo pero que, contradictoriamente, no toleran a quienes piensan, creen o viven de forma distinta a ellos.
El caso es que de fondo se trasluce un deseo de borrar de un plumazo una historia de casi 21 siglos, la del cristianismo en Europa, cuando, precisamente, las raíces cristianas de Europa son el germen que ha ido dando como fruto la apertura al pensamiento científico, el racionalismo, la Ilustración y también ese respeto, acogida y búsqueda del enriquecimiento mutuo gracias al encuentro y al diálogo.
Es más, el cristianismo es también el germen la Unión Europea, tanto que el pasado verano fue declarado venerable por el Papa Francisco uno de sus padres fundadores, Robert Schuman, político francés, iniciando así el itinerario que puede o no acabar en su canonización futura.
Y después de toda esta reflexión, con mucho entusiasmo vuelvo a repetir…
¡Feliz Navidad!