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Mariti Vela Prieta

Mariti Vela Prieta


Niño de la Inclusa

15/11/2021

Después de los escalofriantes datos sobre los abortos realizados en España en el último año, más de ochenta mil, rememoro la conversación con aquel niño de la inclusa. Ya con una profesión relevante, una familia estable, padre de tres hijos, en la que renegaba de su madre biológica por haberle abandonado, cargando ríos de tinta sobre la época negra y siniestra, llena de prejuicios, que la obligó a hacerlo. Tras escuchar con paciencia sus improperios, me decidí a defender a aquella mujer valiente que le regaló el don más preciado, la vida, y quiso para él una existencia mejor de la que ella podría ofrecerle. Si hubiera ocurrido hoy, en esta nuestra España progresista, lo más seguro es que hubiese terminado en el cubo de basura de alguno de los abortorios del territorio nacional como les ha ocurrido a millones de niños en los últimos años. Y mientras esto tristemente acaece, hay familias que desean tener hijos viéndose obligadas a vivir esperas interminables y muchas veces desafortunadas o a realizar trámites excesivos y gastar gran cantidad de dinero. Incluso, llegando a violar la dignidad de la propia mujer alquilando su vientre convirtiéndole en un simple animal de cría. No importa si son biparentales, monoparentales, u homoparentales. Son personas que desean proyectarse en otra vida, dando el calor y el amor que siempre sobra para compartir y es capaz de multiplicarse. Si hubiese más madres solidarias, generosas, que no quieren o no pueden criar a sus hijos, y que nadie puede ni debe juzgar, pero que dejan que otras lo hagan, nuestros pueblos estarían llenos de gente y el reto demográfico de la España vaciada, al que se apuntan todos nuestros políticos en busca de votos, sería algo tan irreal como nuestro progresismo actual. Ese capaz de condenar al ostracismo a millones de inocentes.

ARCHIVADO EN: España, España vaciada