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Antonio Álamo

Antonio Álamo


Acrobacias

02/06/2022

¿Recuerdan ustedes a Pinito del Oro? Los más jóvenes quizá no sepan quién fue aunque podrían solucionarlo consultando Wikipedia, que es una especie de saber enlatado a golpe de clic, o preguntando a sus mayores ya que su popularidad en España alcanzó una cota difícil de cuantificar y todavía perdura. Quien renuncie a estas dos opciones de consulta al menos debe saber que fue una trapecista fuera de lo común que se caracterizó, entre otras cosas, porque nunca usó red de protección mientras realizaba ejercicios acrobáticos de muy enrevesada ejecución a varios metros de altura. A 16 o más, por regla general, y siempre en la pista central del circo. Alguna que otra vez se cayó, se rompió el cráneo, tuvo diversas lesiones y se retiró no por incapacidad física sino más bien porque se sintió atraída por otras actividades.
Algo parecido, lo de sentir curiosidad por otras cosas y otros mundos, nos pasa a todos, y el comienzo de la campaña de las elecciones andaluzas es una oportunidad maravillosa para, como Pinito del Oro, dejar en algún lugar apartado aquellos asuntos cotidianos -y hay unos cuantos- y adentrarnos en la política regional, una de esas actividades donde la pasión inunda los corazones de todos porque se nota en la ciudadanía y en ese grupo de seres que cada vez que aparece en lontananza un proceso electoral espeta a los cuatro puntos cardinales esa frase sugerente y divertida: «Yo soy apolítico». No hace falta explicar que todo el mundo intuye a quién va a votar. 
Eso, lo de adentrarme en la campaña, era lo que pensaba utilizar como núcleo central de esta columna pero los equilibrios que estoy haciendo ahora mismo son tan arriesgados que ni Pinito del Oro se hubiera atrevido a ejecutarlos y no sé yo si las elecciones andaluzas merecen tanto… Sentado de costado en una silla, con la pierna derecha vestida con un vendaje semejante a la camiseta de la selección nacional de fútbol de Dinamarca -fondo blanco y ribete rojo- y en alto, a la altura del portátil, casi es preferible que en cuestión de equilibrios cada cual se preocupe de los suyos. Los míos los mantengo. Los que hagan los candidatos a partir de mañana y especialmente tras acabar el recuento de la votación también los conoceremos.