Tribunal Libre

Dionisio Lamas Muñoz


Filantropía internacional

28/09/2020

En el periplo de los siglos siempre se encuentran dos mundos opuestos, uno el formado por los países más prósperos de la Tierra, el otro compuesto por pueblos impedidos en alcanzar su desarrollo pleno a través del cual logren un poco de paz y algo de riqueza.
Desde los tiempos más pretéritos, la generosidad de las naciones ha sido permanente con el fin de aliviar y atemperar la miseria de los pueblos desesperados y humillados por la carencia de los medios necesarios para sobrevivir.
En un mundo global donde se asientan cerca de trescientos estados, no todos se sientan en la mesa del entendimiento, porque los propósitos de unos son los de disgregar y sembrar el odio, las intenciones de otros son las de unificar sentimientos y voluntades.
En medio de las calamidades los rasgos de humanitarismo crecen en el ser humano, desde el gesto individual de salvar vidas al borde de perecer y hasta acudir en multitud allá donde la desgracia reduce toda esperanza de vida a los escombros de la indigencia.
La filantropía no conoce fronteras, los espíritus generosos levantan de las cenizas a cuantos pueblos padecen los azotes de los vientos, las tempestades y la barbarie de otros pueblos.
La filantropía es el humanismo de las naciones, capaz de revertir las situaciones más precarias e inhumanas provocadas por el egoísmo; capaz de restablecer a la mujer y al hombre a su dignidad primera; capaz de aflorar en las mejillas del ser humano una sonrisa al ver que de la ruina nace el futuro y la vida a través del altruismo internacional.



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