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Víctor Corcoba

Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Otros lenguajes

26/07/2022

Cada día son más las personas que exponen sus existencias en busca de otra mejor. En este sentido, con demasiada frecuencia, tanto la Agencia de la ONU como la Organización Internacional para las Migraciones, llaman a aumentar el apoyo y la inversión en comunidades de acogida, para reforzar los servicios que benefician tanto a las personas refugiadas y migrantes como a la población local. Evidentemente, cabe insistir que la peor desgracia es invertir en armas porque, tarde o temprano, se van a utilizar para perderlo todo. La justicia se defiende con la mente y su sano juicio.  Lo que no es de recibo, que la violencia y el odio sigan invadiendo nuestras entretelas, avivando nuestra   propia   destrucción   interna,   en   lugar   de   fomentar   quietud,   atmósfera   que   todos   nos   merecemos   como soñadores de níveos pulsos. 
Transfigurados en la épica que hemos de ser, requerimos de otros lenguajes más auténticos, que nos lleven a celebrar encuentros inolvidables, que es lo que en realidad fomenta un clima de confianza, cooperación y respeto entre   todos.   Es  vital   entenderse   para   crecerse   y  recrearse   en  ese   bienestar   que   añoramos,   pero  que   no  todos laboramos, en parte por el estado de confusión que nos gobierna. Para empezar, la política de enfrentamientos tiene que desaparecer por completo de la faz de la tierra. Precisamente, en esa cultura viva que implica comprenderse, y que hoy el mundo necesita como jamás, se requieren lideres que tiendan puentes y no los echen por tierra.   
En cualquier caso, frente a esta crecida de barbaridades, nuestra misión debe ser clara y contundente, poniéndonos en el lugar del otro, especialmente de las personas vulnerables, pues en el fondo hemos de ser creadores de vínculos, sin importarnos distancias o situaciones. Con nuestra vivencia comprensiva,   ojalá aprendamos a contribuir a una sociedad más justa, más humana y más fraterna; en parte, por esa falta de sólidas leyes morales en nuestros propios pasos. Lo importante, al fin y al cabo, es no desfallecer en la orientación y llenarnos de ilusión por alcanzar el abrazo de todos en todo.