Antonio Álamo


Primer plano

11/03/2021

Hace mucho tiempo la pista de atletismo del Campo de la Juventud ofrecía ciertos riesgos porque la irregularidad del suelo era un tanto incómoda para los tobillos. Los días de lluvia, además, el mayor peligro se concentraba especialmente en la calle 1, cuyo recorrido estaba plagado de pequeños charcos negruzcos. La explicación es sencilla: el suelo era de ceniza y a finales de los sesenta y principios de los setenta el tartán era un lujo inalcanzable para la mayoría de los complejos deportivos hispanos. La pista se cuidó con esmero pero tenía limitaciones.
Allí coincidían por las tardes deportistas de Educación y Descanso y Peña Deportiva Palentina, equipos entrenados por Gerardo Cisneros y Mariano Díez, respectivamente. Predominaban los corredores de fondo y los lanzadores que, curiosamente, estaban agrupados en su mayoría en un equipo u otro. En aquella época, el atletismo palentino fue conocido por sus especialistas en ambas modalidades, de la misma manera que el salmantino lo era por sus velocistas, agrupados bajo la mirada de Carlos Gil Pérez. Sin embargo, hay otras especialidades a las que entonces no se prestó tanta atención, tal vez injustamente.
Una de ellas es el triple salto, prueba de enorme complejidad técnica a la que muy pocos se atreven a enfrentarse porque requiere una serie de cualidades dispares que no están al alcance de cualquiera. En Palencia hubo entonces un gran especialista, Luis Ángel Caballero. Fue una persona que llegó a ser campeón de España de triple salto en las categorías de juvenil y cadete años antes (1965 y 1966) y que tenía la costumbre de aparecer a media tarde en los entrenamientos, aunque por los requisitos propios de la modalidad trabajaba casi siempre solo y junto al callejón de saltos.
Tiempo después aquel atleta reservado y afable siguió compaginando su trabajo profesional con el vocacional, el atletismo, pero ya como fundador y entrenador de un equipo, Puentecillas, cuyo nombre es evocador no solo de un lugar de sobra conocido en la ciudad sino también de un quehacer deportivo con varias décadas de resultados exitosos. La reciente victoria de Óscar Husillos en el campeonato europeo de pista cubierta celebrado en Torun lo devuelve al primer plano.