Editorial

El PP debe optar por una oposición de propuestas que haga dudar al Gobierno

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La elección de Cuca Gamarra como portavoz del PP en el Congreso ha sido uno de los movimientos políticos de Pablo Casado más analizados en los últimos días, especialmente por lo que la designación conllevaba de ruptura con un estilo de hacer política por parte de su antecesora, Cayetana Álvarez de Toledo, que estaba causando demasiadas tensiones internas en su propio partido por la dificultad para hacer creíble un discurso centrista. Gamarra muestra hoy en una entrevista que publica este periódico el perfil moderado por el que Casado la ha seleccionado para acompañarle en el camino que el líder del PP debe realizar en su objetivo de llegar a La Moncloa, sea cuando toque por calendario o bien porque la situación política o económica lo propicien. En este sentido, Gamarra optaría por que se celebrasen ya dado que España, en su opinión, tiene el peor Gobierno en el momento más difícil de su historia reciente. Aunque por su posición política se puede entender el argumento, no está del todo claro si ir a las urnas ahora sería una solución o la agudización de un problema, porque ni las elecciones le garantizarían al PP la derrota de Sánchez ni, en caso de victoria popular, estaría clara la suma de escaños necesarios en el centro-derecha para formar Gobierno. Con los antecedentes de los últimos cinco años, con dos repeticiones electorales para que nada cambiase en la correlación de fuerzas, sacar ahora las urnas a la calle parece un ejercicio muy arriesgado.
Lo que necesita España en ese momento es que la política sea útil y para eso no es imprescindible ir a unas elecciones. Lo que deben hacer Gobierno y oposición es salvar el abismo que actualmente les separa. Es cierto que es enorme, podría decirse que realmente insalvable dado que la desconfianza entre ambas partes es mayúscula y porque, también, PSOE y Podemos tienen claras sus alianzas preferentes. De alguna manera, el PP se siente liberado de la presión de tener que aportar el máximo esfuerzo porque tiene la sensación de que por mucho que ofrezca ayuda, ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias van a estar por la labor. Sin embargo, si lo primero es el interés del país, la prioridad antes que ir a votar es tratar de estabilizar la nación apuntalando desde todos los lugares posibles. Casado no debe renunciar a intentar corregir los errores del Gobierno por mucho que, por ejemplo, asuma que los presupuestos que presente Sánchez no serán de su agrado.
El nuevo equipo político del PP tiene ahora la oportunidad de hacer útil la tarea de oposición desde la proposición y renunciar a la táctica de dejar que el adversario se equivoque y se hunda. Los españoles saben valorar el esfuerzo de quienes arriman el hombro.