La Quinta

Carmen Arroyo


Aquella maestra

30/07/2020

En verano intento leer libros de autores que me acompañaron en tiempos jóvenes y que, en gran parte, conservo. Suele ocurrir que los libros que se prestan rara vez se recuperan. Un dicho popular asegura que las buenas bibliotecas se forman con libros no devueltos, una exageración, por supuesto. Pero si comparo dos modos de actuar: quedarse con el libro y disfrutar con su lectura, o meterlo en un cuarto oscuro donde nadie lo lea, acepto de buen grado la primera opción. Sé bien de lo que hablo. Lo viví en una cofradía en la que quise formar una variada biblioteca con libros que pedí a los amigos, a conocidos, y los de mi cosecha así como los escritos por el marido.En e1 año 1962 una escritora valenciana, maestra, afincada en Barcelona, de nombre Concha Alós, ganó el Premio Planeta con su novela Los enanos. La compré en la librería Meseta, de Valladolid, estaba editada por Plaza y Janés en su primera edición. El tiempo arrastra muchas cosas pero siempre queda algo en el fondo de la mente, a lo que es imposible renunciar. Palabras de una tarde entre amigos o un buen libro que nos habla de algo que, personalmente se conoce, se recuerda y se ama porque formó parte de la infancia. En su novela, Concha Alós describe de manera magistral, luego leería La colmena de Cela, algo que yo conocía: vivir en habitación con derecho a cocina. Algunos de sus personajes son parecidos a los que llenaban el Parador del Olmo en Valladolid. Era pequeña y allí estuvimos unos meses; más adelante, mis padres alquilaron un piso en Fructuoso García. La calle, pasado un tiempo, se llamó del Padre Claret pues los claretianos tenían en ella residencia e iglesia. Mientras mis padres trabajaban, me echaban un ojo algunas madres, solidarias y con muchos hijos. Por entonces, tenerlos era una suerte pues, con el aumento de la familia, se podía ganar, gracias al padre Franco, papá de Carmencita, el Premio a la natalidad que consistía en una casa. Los abuelos paternos, allá en Acebo, cuidaban de mi hermana pequeña. Tiempos difíciles. Aquella generación se sacrificó con esfuerzo para que las siguientes vivieran mejor. La pandemia que sufrimos se llevó en soledad a muchos. Para todos, mi agradecimiento sincero por su generosidad y entrega incondicional.



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